martes, 26 de octubre de 2010

Ocupa tu lugar en el mundo

Hoy compartiremos un cuento que nos han enviado:




Era un samurai conocido por su nobleza y honestidad. En cierta ocasión fue a visitar a un monje zen, necesitaba sus consejos. Cuando entró en el templo donde el maestro rezaba, se sintió inferior y pensó que a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, ni tan solo se había acercado al estado de gracia y de armonía del hombre que tenía frente a él.
 
--¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior frente a usted? -preguntó al monje-. Me enfrenté muchas veces con la muerte y defendí a los débiles, no tengo nada de qué avergonzarme. Sin embargo, al verlo meditando, he sentido que mi vida no tenía la menor importancia.
--Espera, en cuanto haya atendido a todos los que me han buscado hoy te daré la respuesta -respondió el monje.
 
Durante todo el día el samurai se quedó sentado en el jardín del templo. Personas entraban y salían en busca de consejo y el monje atendía a todos con la misma paciencia y la misma sonrisa luminosa en su rostro. El estado de ánimo del samurai iba de mal en peor, pues había nacido para actuar, no para esperar. Por la noche, cuando ya todos habían marchado, insistió:
 
--¿Ahora podrá usted enseñarme?
El monje lo invitó a entrar y lo llevó hasta su habitación. La luna llena brillaba en el cielo y todo el ambiente respiraba una profunda tranquilidad.
 
--¿Ves esta luna, lo bonita que es? Cruzará todo el firmamento y mañana el sol volverá a brillar. Solo que la luz del sol es mucho más fuerte y consigue mostrar los detalles del paisaje que tenemos a delante: árboles, montañas y riachuelos. He contemplado a los dos durante años y nunca escuché a la luna decir: "¿por qué no tengo el mismo brillo que el sol? ¿es que quizás soy inferior a él?"
 
--Claro que no -respondió el samurai-. La luna y el sol son dos cosas diferentes, cada uno tiene su propia belleza. No se pueden comparar.
 
--Entonces, ya sabes la respuesta. Somos dos personas diferentes, cada cual luchando a su manera por aquello que cree y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor. El resto son sólo apariencias y paja.