martes, 11 de enero de 2011

ARIES, YO SOY, Parte 2

Aquí la segunda y última parte de la entrega de Aries, ¡Que lo disfrutéis!




ARIES yo soy. Parte 2
Por Gururattan Kaur Khalsa, Ph. D.

MARTE


Marte es el mentor de Aries. Marte encarna el instinto de movimiento dinámico. La irresistible evolución hacia delante. Marte nos enseña a disciplinarnos, a concentrarnos en objetivos específicos, a concentrar nuestra energía y a actuar de forma efectiva. "Marte no vuelve sus fuerzas hacia dentro de forma voluntaria, sobre todo si hay objetivos exteriores más estimulantes disponibles"[1]. Marte nos enseña que enfrentarnos a nuestros desafíos sin perder el apetito por la vida. Marte nos ayuda a aprender que cuando recibimos a la vida con entusiasmo, podemos mantener nuestra vitalidad y ser capaces de una productividad tremenda.


DOS IMPULSOS; "SER" Y "HACER"

Aries encarna dos impulsos primordiales; SER y HACER. Aries inherentemente sabe que SER es lo primero y HACER es lo que resulta del hecho de que somos. Aries enseña que cuando nos rendimos al hecho de que somos, nuestro fuego interno se prende de forma espontánea y nuestro deseo natural de actuar está disponible en cualquier momento.

El problema en nuestra sociedad moderna y que nos hemos olvidado de comenzar con Ser. Usamos toda nuestra energía de Aries para hacer. Otra parte del problema es que cuando nuestras acciones están impulsadas por nuestras manipulaciones mentales, nos agotamos a nosotros mismos física- y mentalmente. Nos llenamos artificialmente con estimulantes, afirmaciones absurdas, amenazas verbales y vergüenza para así poder motivarnos a actuar. Nos agotamos intentando que las cosas sucedan. Abusamos de nosotros mismos intentando fabricar la energía necesaria para ser más y más productivos.

La energía primordial de Aries nos intenta mostrar la una cantidad infinita de energía está disponible si seguimos nuestros instintos naturales e intuición, dejamos de controlarnos a nosotros mismos y a otros mentalmente y nos relajamos en el flujo natural de nuestra propia energía. Cuando estamos en contacto con nuestros impulsos primordiales nos sentimos más vivos, más vitales y más apasionados. Estamos motivados interiormente para actuar y vivir vidas más plenas y ricas.


REDUCCIÓN PRIMORDIAL DE STRESS

El Aries en cada uno de nosotros es un maestro en crear stress y sufrimiento porque vivimos en un mundo de HACER y no de QUERER. Nuestra concentración en alcanzar objetivos y hacer más y más crea stress. Nos identificamos erróneamente con nuestros logros. Acumulamos frustraciones y nos agotamos en nuestros vanos intentos de alcanzar el éxito. O a lo mejor finalmente enloquecemos de fingir nuestras ilusiones. Tal y como los budistas vienen contándonos durante siglos, cuando basamos nuestras acciones en el deseo, creamos
sufrimiento.

Las buenas noticias son que el Aries en cada uno de nosotros también es un maestro en el dejar ir del stress. Aries es el maestro de estar con lo que ES. Para ser maestros de lo que ES, tenemos que estar en unión con lo que esté sucediendo en el momento. Para "estar en el aquí y ahora" tenemos que estar en unión con nosotros mismos. Aries encarna la esencia del YO SOY; el estado mental que es conciente de lo que es, independientemente de lo que esté sucediendo alrededor suyo. Aries puede desapegarse de los deseos y los resultados porque la existencia misma es lo que le excita y motiva. Para Aries, no hay sitio donde ir. No hay logros que deban suceder. Aries se encuentra en la cima de la montaña, orgulloso y desnudo a la gloría de sí mismo.

Aries nos puede enseñar a desenredarnos de la competición social, no a escapar de ella, ya que Aries vive en el centro de la vida, pero tampoco ser una víctima. Aries nos enseña que la principal causa de stress es el estar en conflicto con lo que ES. Eso incluye aceptarnos y cesar de juzgarnos a nosotros mismos, a otros y a las circunstancias en nuestra vida. El objetivo esencial de Aries en sus relaciones consigo mismo y su entorno es estar en paz con lo que es. Puede ser que no le guste. Puede ser que no esté de acuerdo. ¡Y probablemente use su energía para cambiarlo! Pero su punto de partida es realista y real.

Para estar en paz con lo que es, no significa de ninguna manera que uno deba resignarse y estar satisfecho con la situación. Todo lo contrario en el caso de Aries. La actitud de acepción es una herramienta que mantiene la energía de Aries libre para actuar y poner las cosas en marcha. El presente es un dinámico punto de partida hacia lo desconocido. Aries nos enseña que cuanto más eliminemos nuestros devaneos mentales de "podría o debería ser", más energía tenemos para dedicarle al disfrute de la vida. Nuestra energía instintiva es liberada y podemos y podemos participar de la vida vibrantemente.

Aries no se conforma con lo que no le satisface. Aries explora lo desconocido apasionadamente, dirige su vida rumbo adelante y aprovecha nuevas oportunidades. La motivación del Carnero siempre le mantiene moviéndose hacia arriba y hacia delante. La gracia de Aries consiste en que nunca pierde su motivación interior y prospera en su búsqueda de aventura y propósito.


MIEDO Y CORAJE

Aries encarna la semilla del Alma. A través de la conciencia riega su Alma. Con el transcurso del tiempo, las semillas brotan y florecen con propósito y significado. En pleno florecimiento, el Carnero se enfrenta tanto a su mundo interior como exterior con coraje, confianza y júbilo. Aries desea ser libre, ser el primero, explorar lo desconocido, encontrarse con desafíos y gozar del maravilloso hecho de que su propia existencia es su razón de ser[2].

En las primeras fases de la vida, lo impredecible de los eventos provoca una natural miedo en Aries. Por su naturaleza instintiva, su respuesta a la mayoría de las situaciones de la vida es "luchar o huir". Su desafío consiste en sobrevenir su sensación de impotencia cuando se ve confrontado con eventos que no puede controlar o ni siquiera entender. Sentimientos de impotencia y ser inadecuado están directamente relacionados con el inconsciente. A medida que Aries se hace conciente de sus recursos y energías internas, aprende a usarlos de forma efectiva. A medida que madura, no sólo está mejor equipado para hacer frente a la vida, sino que experimenta una sensación de vigor que disuelve sus miedo irracionales de forma natural.


EL USO APROPIADO DE LA VOLUNTAD

Aries
se debate entre el deseo de enfrentarse a los desafíos del camino y vivir la vida al máximo y el miedo de ser dominado, herido o machacado por relaciones negativas y un entorno hostil. Esta lucha interna puede manifestarse tanto en timidez y auto-represión como en un temperamento más agresivo.

El Carnero auto-represivo se retirará de situaciones que precisen de una confrontación directa y de agresividad. El problema es que cuando instintos naturales de enfado y frustración se quedan sin expresar también se quedan reprimidos. Emociones reprimidas a menudo llevan a enfermedades psicosomáticas tales como las migrañas. El resistirse de mala gana a entrar en un conflicto por el miedo a perder a menudo se racionaliza como no ser egoísta. "Pero para no ser egoísta primero se tiene que tener un ego que abandonar, y la dificultad...consiste en que...hasta que el individuo no confronta sus miedos, no hay una aceptación real o una expresión del ego para empezar"[3].

Aries puede pensar que es incapaz de conseguir lo que quiere y de que sus deseos se verán siempre sin cumplir. Debe aprender a pedir lo que quiere y estar convencido de que merece lo que está pidiendo.

El miedo subyacente del Carnero es su propia voluntad. Aries encarna el poder crudo y primordial que puede destruir e incluso matar. Debe aprender a domar su naturaleza de deseo y dar forma a su poderosa energía para que sea una disciplinada herramienta dirigida por un propósito superior a la vez que interior.

El Aries con un temperamento mas acalorado es extrovertido y está dispuesto a hacerse cargo de cualquier situación, tanto si requiere fuerza o sutil cálculo. La estrategia del Carnero es, "la mejor defensa es un buen ataque." El acalorado Aries debe aprender a controlarse a si mismo y darse cuenta de que el auto-control no requiere controlar también a todos los demás[4].

En ambos casos, el uso apropiado de la voluntad es uno de los desafíos de Aries. El uso apropiado de la voluntad y de hecho el descubrimiento de su voluntad como un poder interior que puede ser controlado y usado con sabiduría (a diferencia de cómo una reacción mental o instintiva) es algo que se desarrolla durante el proceso de maduración de la vida. El Carnero descubre su voluntad a medida que se explora a sí mismo y las interacciones con su entorno. El cultivo de la voluntad provienen del conocimiento de sí mismo y de su auto-vigorización.


PROCESO DE DESPERTAMIENTO

El proceso de despertamiento es un progreso natural del despliegue humano. Tal como Aries demuestra, cada uno tiene que aprender a sobrevivir en lo que a menudo percibimos como un mundo hostil y lleno de amenazas. Tal vez todos reconozcamos las características del Aries
adormecido dentro de nosotros mismos. Esto son características humanas completamente naturales. El objetivo de la vida humana es la de crecer, evolucionar, despertar y madurar hacia la encarnación despierta de cada uno de los doce signos del zodiaco.


ARIES ADORMECIDO

El Carnero adormecido puede actuar de forma muy egoísta, antisocial y "animal". Su ego necesita librar batallas y clamar victorias sobre fuerzas adversarias[5]. Es por esta mentalidad del "yo" contra el "resto" por la que puede, y a menudo así lo hace, crear conflictos
donde no los hay.

El Carnero inconsciente se ahoga tras una falsa identidad que sofoca la expresión de su verdadero ser. Encarcelado por su propio sentido limitado del ser, se convierte en el peón de un alma frustrada, la cual busca de forma constante crear los problemas necesarios para intentar hacerle despertar. La auto-aseveración a menudo es demasiado negativa y destructiva. El Carnero adormecido intenta imponer su voluntad sobre su entorno y controlar a otros. Sus acciones y comunicaciones son maniobras defensivas e intentos de lanzar el primer ataque motivados por su miedo a ser atacado. La necesidad de controlar se expresa a través de un comportamiento pasivo-agresivo o a través de la manipulación indirecta de situaciones.

El Aries adormecido también puede ser tímido, torpe y reacio a exponerse al mundo. Algunas experiencias durante su niñez pueden haberle programado para hacerle sentir vulnerable a ataques y al control de figuras con autoridad y de su entorno. Si es así, intenta protegerse para que su vulnerabilidad no sea descubierta. Sospecha de todo y le falta auto-confianza. Intenta levantar poderosas barreras, que le protejan de los duros impactos de la vida.

El Carnero adormecido puede crear una salud crónicamente enfermiza para así poder retirarse del ruedo de la vida. No ha desarrollado formas seguras y efectivas para interactuar con el mundo. Tiene poca fe en sí mismo porque se identifica con su máscara en vez de su Alma. El Carnero adormecido tiene la tendencia de separarse tanto del flujo del mundo exterior como del flujo de su ser interior. Como consecuencia, el Carnero adormecido permanece varado en una pequeña isla de tormento mental, el cual le previene de sintonizar con su propósito e identidad más profundos.

El Aries adormecido es inconsciente de sí mismo y del impacto que tiene en su entorno. Es guiado por su necesidad instintiva de proteger y defenderse. Ingenuo y poco consciente, su actitud de "yo primero" es subjetiva y tiene poca dirección. Su interacción con el mundo es interpretada en términos de conflictos, victorias y pérdidas. Le gusta confrontar y tiene un fuerte sentido de territorialidad. Su identidad es "yo soy mis impulsos". La forma de actuar del Aries poco evolucionado es agresiva, cabezota e impulsiva. Su deseo de dominar y su necesidad de ser aceptado y reconocido motivan sus acciones y definen su interacciones con otros[6].

"La supervivencia del más fuerte"; Aries a lo mejor tiene que librar esta batalla hasta que quede exhausto. Pero en algún momento dado se verá confrontado con alguna o una serie de experiencias que provocan la cantidad suficiente de dolor como para animarle a expandir su
conciencia hacia una exploración más profunda de quién es en realidad y cuál es la razón por la que está aquí.


ARIES QUE ESTA DESPERTANDO

El Aries que está despertando empieza a liberar sus tensiones internas aprendiendo a cómo actuar de forma directa y a desarrollar formas sencillas de remover obstáculos. El Aries que está despertando conoce sus límites físicos y es menos dado a llevar las cosas a extremos y a estar obsesionado con la gratificación inmediata. Aprende a cómo mantener la batería cargada usando una motivación apropiada para dirigir sus energías hacia objetivos más significativos. A medida que relaja sus defensas internas, empieza a adquirir más confianza en sí mismo y a sentirse más a gusto siendo quien es.

Las acciones y comunicaciones del Carnero que está despertando son de una mayor concentración y dirigidos con mayor conciencia. Es menos dado a provocar peleas e incidentes y empieza a usar su energía para luchar a favor de causas que apoyan no sólo su bienestar sino que también el bienestar de otros. Su ira y enfado moralista se hacen menos incontrolables y instintivos y se están más dirigidos hacia un propósito conciente y constructivo.

El Aries que está despertando aprende a controlar mejor sus energías. En vez de pelear a ciegas, es capaz de crear un plan de acción. En vez de querer conquistar cualquier oposición, el Carnero empieza a usar su energía agresiva como un vehículo para alcanzar el equilibrio en situaciones de conflicto y poca armonía. "En vez de pelear como una respuesta instintiva a una infracción de territorio, Aries ahora se ve a sí mismo como un instrumento para corregir injusticias y, en caso de ser necesario, como un instrumento de sacrificio para algún ideal superior"[7].
En su función de "el carnero del sacrificio", Aries se ve como un noble instrumento para alcanzar la armonía a través del conflicto.
ARIES DESPIERTO

El Aries despierto es una intermediario divino. A través de sus acciones y comunicaciones inspira a otros, inspira coraje y pone las cosas en marcha. La presencia del Aries despierto inspira a otros a ser ellos mismos sin ningún tipo de miedos.

El Aries despierto sintetizó y continua sintetizando todas las experiencias de su vida. Es conscientemente responsable de sus propias acciones y el uso apropiado de su voluntad. De hecho es capaz de alinear su voluntad con la Voluntad Divina. El Aries despierto inspira conciencia espiritual a todas sus comunicaciones y provoca y estimula esta conciencia en otros. Encarna el fuego del impulso divino. Su voluntad tiene el poder de transformar la energías inferiores y sus expresiones superiores. Su mente intuitiva ahora se ha convertido en un arma para transformar el mundo.


MEDITACIÓN EN EL SER

Reforzar el centro umbilical o tercer chakra es una de las mejores formas de acceder a, alinear y aprovechar la energía de Aries. Yogui Bhajan enseña que la energía primordial Kundalini es activada y liberada desde el centro umbilical. Ha enseñado muchas series de kundalini yoga para reforzar este centro. Muchas de éstas se encuentran en mi primer manual "Transitions to a Herat-Centered World", cuyo tema básico consiste en que para poder acceder y permanecer en el corazón, primero debemos crear una base sólida en los tres primeros chakras. La respiración de fuego
es la mejor pranayama para reforzar el centro umbilical y activar el flujo de nuestra energía primordial. La respiración en cuatro partes también es un excelente y un rápido energizante que te pondrá en contacto con tu energía primordial.

1. Practica la respiración de fuego durante 3-5 minutos, la respiración en cuatro partes o cualquier serie para el centro umbilical antes de hacer la siguiente meditación. Para verdaderamente experimentar tu Ser, debes sentir y estar presente a la energía primordial que fluye a través del cuerpo, especialmente hacia arriba y debajo de la columna.

2. Tras los ejercicios de activación, simplemente siéntate o acuéstate en quietud, y experimenta lo que ES. El objetivo de este ejercicio es el practicar estar presente a la que ES. Esto requiere prestar atención conciente al cuerpo y estar presente a tu energía y a las sensaciones en tu cuerpo. Lo que ES, NO es verbal. Pensamientos, incluso sobre lo que estás sintiendo te mantiene en la mente.

3. Gentilmente intenta discernir entre el ser conciente de lo que ES y tus pensamientos y deseos mentales. (Consejo; si hay palabras es mental. Los deseos incluyen todos los "deberían y podrían." Los deseos también incluyen todas las imágenes y visualizaciones. Hay una cantidad infinita de trampas mentales y toda nuestra actividad mental nos cuesta energía.

4. Tarde o temprano te darás cuenta que la verdad es simple y simplemente requiere que le prestes atención. Reconoce lo que es quietud, silencio y pureza. Préstale atención. Escúchalo. Pruébalo. Esto es puro ser.

5. En el espacio del puro ser tu energía vital se alzará de forma natural. Préstale atención a esa energía y siente su poder. El objetivo es ser guiado por este poder del Alma. Este es el desafío y obsequio de Aries.


YO SOY YO Y TU ERES TU

Tenemos desde el 19 de Marzo al 18 de Abril para aprovechar plenamente la energía primordial de Aries que fluye a través de cada uno de nosotros. La Luna Nueva en Aries es un momento idóneo para ser guiados por nuestra Alma para crear una identidad más dinámica, magnética y vigorizada. Hay tanta energía vibrante mientras el Sol brilla en Aries. Si nos centramos en nuestro propio SER cada mañana antes de empezar nuestras actividades diarias, en vez de llenarnos de stress por las demandas de nuestro tiempo, podemos disfrutar del éxtasis de la existencia (¡Y también lograr un montón de cosas!).

Disfruta el ser tu mismo y observando a otros siendo ellos mismos, mientras el Carnero nos invita a todos a SER; YO SOY.


Si quieres leer la primera parte:



[1] "Alive and Well with Pluto", Bill Tierney, Llewellyn Publications, St. Paul, MN 1999, p. 106.
[2] Green, p. 77
[3] Green, p. 78
[4] Green, p. 79
[5] Tierney, p. 108
[6] Oken, p. 164
[7] Oken, p. 164