viernes, 7 de octubre de 2011

CÁNCER - EN EL SANTUARIO DE MI ALMA


Siguiendo con las entradas sobre  la evolución espiritual del ser, por medio del camino de cada uno de los signos zodiacales escritos por Gururattan Kaur Khalsa, esta vez compartiremos la primera parte de CÁNCER:

Esperando que sea de utilidad en el sagrado camino del desarrollo del ser

 CÁNCER - EN EL SANTUARIO DE MI ALMA


El Sol brilla en el firmamento de Cáncer desde el 20 de junio hasta el 21 de julio. Cáncer es el arquetipo del deseo universal humano de tener un hogar acogedor, el sentirse seguro y a salvo, el cuidar y ser cuidado y el sentarse a comer una cena familiar preparada en casa.

Cada carta natal contiene cada signo. Cada arquetipo está de alguna manera codificado en nuestra psique. Nuestro signo solar suele obtener la mayor atención por ser el más obvio y fácil de identificar. Nuestro signo solar determina nuestra expresión consciente y determina lo que queremos. Nuestro signo lunar es, sin embargo, igualmente importante en nuestra búsqueda de entender quiénes somos. Nuestro signo lunar revela nuestra realidad subjetiva y nuestras necesidades emocionales. La Luna es el cuerpo celeste asociado con Cáncer[1].


LOS SIGNOS DE AGUA

Cada tres de los doce signos astrológicos encarnan los cuatro elementos; aire, tierra, fuego y agua. Juntos hacen posible la manifestación. Los signos de aire (Géminis, Libra y Acuario) siembran ideas con pensamientos. Los signos de agua (Cáncer, Escorpio, y Piscis) infunden las ideas de energía emocional. Los signos de tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) proveen la acción y solidificación necesarias para llevar la ideas a una realidad concreta. Los signos de fuego (Aries, Leo y Sagitario) nos motivan y perciben el significado de todo a través de la intuición.

En nuestra cultura, la cual está dominada por la interpretación racional científica, el comportamiento externo y la realidad objetiva y cuantificable son considerados los factores primarios del proceso de manifestación. Demasiado a menudo no somos conscientes del papel y poder de nuestros sentimientos. Esta visión limitada proviene de la creencia de que lo que creemos y hacemos son las únicas cosas que determinan nuestra realidad. A pesar de que sistemas de creencias limitan cómo y por qué actuamos, no son explican por sí solos los resultados de nuestros esfuerzos. Es la desconexión entre nuestras acciones y nuestros resultados lo que nos da un pista de que algo más debe estar sucediendo. Ese algo son nuestros sentimientos, los cuales son el mundo de los signos de agua. La dimensión del deseo vive escondido detrás del mundo de los eventos[2]. Este es el área del plano astral, donde las emociones están al mando y causan todo lo que sucede en nuestras vidas externas.

El desarrollo de la libre voluntad es contingente al auto-conocimiento. Para los signos de agua el auto-conocimiento es en el área de las emociones. El sendero de la concienciación emocional es elusivo y confuso porque rara vez somos conscientes de la dinámica de nuestros sentimientos. Cuando no estamos en contacto con nuestros sentimientos, nos sentimos emocionalmente frustrados, vulnerables e aislados. Los signos de agua nos enseñan a encontrar nuestro camino a través del laberinto de nuestros sentimientos y descubrir así las "motivaciones que están bajo la superficie de la conciencia[3].”


EMOCIONES Y NUESTRO DESEO

La naturaleza y calidad de nuestros deseos controlan nuestra realidad. Esto no sería un gran problema si estuviésemos en contacto con este aspecto de nosotros mismos. El problema es que nuestro deseo permanece en su mayor parte escondido en nuestro subconsciente. Esto es así porque nuestras emociones y nuestro deseo son considerados "malos", porque tenemos miedo de este aspecto subjetivo de nosotros mismos y porque lleva tiempo, esfuerzo y entrenamiento el conocer y entablar amistad con este sutil aspecto de nuestro ser. En nuestra sociedad, el usar nuestras mentes para realizar esta tarea no es ninguna prioridad. En vez de ello, usamos nuestras mentes para convencernos a nosotros mismos de que realmente no queremos algo, para reprimir nuestros sentimientos y para alzar un muro de negación entre nuestras mentes conscientes e inconscientes.

El problema es que la negación no elimina nuestro deseo. Al contrario, lo hace más fuerte. Cuando nuestros sentimientos son forzados bajo tierra, incrementa su poder. En vez de ser un aliado crítico su vuelve un destructivo saboteador. Desde el submundo del inconsciente, las emociones escondidas hacen que un individuo actúe de formas que él o ella no entiende o con las que ni siquiera está de acuerdo.

La energía emocional subterránea crea enfermedades que no parecen tener causa racional (cáncer por ejemplo) y provoca comportamientos que son malentendidos. La energía de deseo, tal y como la física, no puede ser destruida[4]. Cuando cualquier forma de energía es bloqueada de alguna forma, encontrará otro canal de expresión. Cuando la energía emocional no es experimentada de forma consciente como sensaciones en el cuerpo, encuentra su expresión en el cuerpo físico a través del stress y la enfermedad o en eventos que manifiestan nuestro miedo, ira o tristeza. Es así como comprendemos que aquello que más tememos es a menudo lo que hacemos que se vuelva realidad.

Cuando no somos conscientes del poder de nuestro deseo y cómo contribuye a la creación de nuestra realidad, es fácil entender por qué culpamos a otros y a las circunstancias por nuestra situación. Una mentalidad de víctima a menudo es el resultado de energía de deseo reprimida. No es fácil para nuestro ego reconocer el hecho de que somos los creadores de nuestra propia realidad. Es incluso un mayor desafío aun el establecer contacto con el CÓMO usamos nuestro deseo para crear, y cómo usar conscientemente este gran recurso.

Es duro aceptar nuestro dolor físico y emocional. Pero en el contexto más amplio del crecimiento y evolución de nuestras almas, el honrar a nuestro dolor como nuestro maestro conlleva vigorización y liberación. El sendero espiritual de los signos de agua requiere que entendamos cómo bloqueamos nuestra energía emocional a través del miedo, la ira y la tristeza. Nuestra odisea es el hecho
de experimentar la energía primordial de las emociones en nuestro cuerpo. Esto puede asustarnos, pero es algo esencial para poder desbloquear y encarnar la energía de nuestra alma.


SIMBOLOGÍA; EL CANGREJO

Los Babilónicos designaron a la constelación de Cáncer como una tortuga. Los Egipcios lo veían como un escarabajo[5]. En la astrología moderna el Cangrejo es la metáfora para Cáncer.

El hábitat del Cangrejo nos proporcionan una pista sobre su forma de abordar la vida. El Cangrejo vive en los charcos y las rocosas grietas que unen al océano con la tierra sólida. Este entorno transitorio es turbulento y puede variar sin previo aviso entre roca tostada por el sol u océano sumergido[6]. En su constantemente cambiante mundo, el Cangrejo necesita de su caparazón, sus pinzas y su caminar lateral simplemente para sobrevivir. Cuando el Cangrejo se  maneja entre la tierra y el mar, alterna entre tener y no tener una forma definida. En el océano está en contacto con los ritmos del mar, la Luna y la Madre Cósmica. En las rocas y la arena busca anclar su presencia en el sólido suelo. La búsqueda de seguridad es su instinto más natural. El sendero de su vida consiste en descubrir que debe encontrar la seguridad dentro de el mismo.

En el agua, el Cangrejo tiene conocimientos de las fuerzas invisibles. Su fina sensitividad le permite cultivar relaciones con fuerzas que están fuera de su control consciente. Sabe cómo sintonizar y fluir con los ciclos y ritmos de la naturaleza. Cuando la marea es baja, trabaja con un tipo distinto de conocimiento. Disfruta del confort del refugio, de las posesiones y de la familiaridad. Pero el Cangrejo vive en un mundo impredecible. Sólo hace falta una ola para dar por terminada una realidad e instantáneamente imponer otra. La conmoción de realidades cambiantes produce una sensación de preocupación y ansiedad en la psique del Cangrejo.


EL TERRITORIO DEL HOGAR

El territorio de Cáncer es el hogar, la familia, la infancia, el pasado, el origen y las raíces. Cáncer y la correspondiente cuarta casa representan la base o cimiento interior y exterior de un individuo. A menudo pensamos en Cáncer en términos de nuestro hogar físico. Sin embargo, Cáncer es mucho más complejo, dado que también representa nuestro espacio interior. Cáncer abarca nuestro subconsciente personal, nuestro sentido interno de seguridad y nuestras reacciones condicionadas instintivas, las cuales son determinadas por la atmósfera emocional de nuestra primera juventud[7]. El impacto de nuestro entorno y circunstancias hogareñas tiene lugar antes de ser capaces de seleccionar, evaluar y discriminar. Estas influencias nos suceden sin tener todavía habilidad de conscientemente elegir, si las queremos en nuestra configuración psicológica o no.

La programación emocional que recibimos de niños reside en las profundidades de nuestro subconsciente. Enterrada profundamente en nuestra psique, primero debe ser descubierta para poder ser tratada. Hasta que es traída a la superficie, este profundo río subterráneo, silenciosa y secretamente controla nuestro comportamiento y nuestro estado de ser. El territorio de Cáncer es el más personal de todos los signos. Lo que está dentro de nosotros, sólo nosotros podemos conocerlo. Y a menudo tardemos años en descubrir los factores inconscientes que gobiernan el mundo de nuestros sentimientos.


EL MUNDO INTERIOR DE CÁNCER

Idealmente hablando, las primeras conexiones con nuestros padres, especialmente nuestras madres y nuestros hogares facilitan el cultivo de un seguro entorno emocional interno. Esto, sin embargo, parece ser una excepción incluso para aquellos que tuvieron padres tiernos y entornos donde eran apoyados. De una forma u otra, todos nosotros hemos tenido experiencias de jóvenes que hemos interpretado como amenazantes, intolerantes o de rechazo. Algún evento, series de eventos o atmósfera general conspira para derrumbar nuestra sensación de seguridad personal. Sin una sensación de protección, nuestro desarrollo se ve bloqueado.

Hay multitud de situaciones que pueden afectar el estado emocional de una persona de forma negativa. Tanto si las razones son intencionales, accidentales o ni siquiera existen, no es importante. La psique ha sido dañada y hasta que hayamos entendido la causa, el condicionamiento de abandono, falta de amor e aislamiento permanece y dicta nuestra forma de vivir, nuestros pensamientos y cada una de nuestras acciones. Condicionamientos de no sentirnos amados y deseados conllevan un miedo a la intimidad emocional, un ansia irrazonable de seguridad y permanencia, y una inmadurez emocional básica. Todo esto a menudo permanece inconsciente a la persona misma. A pesar de que las acciones motivadas por miedo o ira son más que aparentes al observador.

Es nuestro encuentro con el Cangrejo lo que nos enseña que nuestra carga emocional arruina nuestra salud, nos arrebata nuestro poder y sabotea nuestras relaciones. Las cicatrices emocionales y el resentimiento pueden sabotear nuestro sentido de la auto-valoración y dificultar verdadera intimidad en nuestras relaciones. El "obsequio de la basura" es que nos vemos obligados a crear nuestro propio sentido de seguridad interna y auto-valoración si queremos alcanzar paz interior. El amor y apoyo que nos faltan debemos proporcionárnoslos nosotros mismos. El la terapia actual esto a menudo es llamado "aparentar nuestro niño interior."


DE CO-DEPENDENCIA A INDEPENDENCIA

La mayoría de las personas dependen del apoyo y amor de otros. Su confianza depende de las siempre cambiantes actitudes, opiniones y estados emocionales de las personas en su vida. El apoyo en nuestra infancia puede darnos una ventaja para empezar, pero tarde o temprano todos aprendemos que la concienciación de nuestra alma y la seguridad interior es algo que debemos desarrollar por cuenta propia. El camino es doloroso. Debemos experimentar la vulnerabilidad de nuestro deseo, del hecho de que estamos necesitados y de nuestro profundo deseo de ser amados. Tarde o temprano nos damos cuenta de que nuestro dolor es proporcional a nuestra dependencia de otros, para aquello que en el fondo debemos darnos nosotros mismos. Debemos reconocer y honrar nuestras emociones a un profundo nivel de sensaciones no-verbales. Debemos aceptar nuestro íntimo mundo personal y desarrollar una relación permanente con nuestro ser interior. Debemos descender a nuestro submundo emocional para integrar y equilibrar nuestras naturalezas femeninas y masculinas. Solamente cuando hayamos hecho esto, emergeremos con el especial y poco visto obsequio de la serenidad y paz interior[8].

La co-dependencia y el sendero de vigorización a través de la creación de una identidad propia, la auto-aceptación y el amor a uno mismo son el territorio de Cáncer. El Cangrejo debe aprender a ser responsable de sus propios sentimientos. Debe aprender a separar su realidad de las historias, intrigas e incluso ataques de otros. Debe entrenarse a sí mismo a no reaccionar a lo que está sucediendo alrededor suyo. Debe entrenarse a no tomarse a pecho las circunstancias y eventos externos. Resumiendo, debe dominar la creación de su propia realidad interna. 
En un universo energéticamente interdependiente esto parece algo imposible para el Cangrejo que no está preparado. Hay, sin embargo, varios factores que le motivan a realizar esta desafiante tarea. Primero, la energía emocional que usa para reaccionar es la energía de su Alma. Es muchísimo más interesante y gratificante usar esta energía para comunicar con su Alma en vez de malgastarla en reacciones sin sentido. Segundo, cuanto más establezca sus fronteras energéticas, más tendrá un sentido de su propia identidad. Tercero, cuanto más sienta sus propios sentimientos en su cuerpo, más disfrutará de él. Cuanto más disfrute de su cuerpo, más feliz será. Cuanto más feliz sea, más se amará a sí mismo. Cuanto más se ame a sí mismo, más encarnará su Alma. El encarnar su Alma le dará el poder de manifestar. Una vez que ha alcanzado ese punto donde dentro de si mismo hay siempre un universo expansivo de ganar-ganar (donde vemos lo positivo de cada posibilidad), saltará en su caparazón y disfrutará de su acogedor hogar, donde encuentra el apoyo que necesita. 


EL SENDERO HACIA DENTRO


Cáncer es un signo muy privado. El viaje del Cangrejo es hacia dentro. Cualquier sendero interno es particularmente desafiante en nuestro mundo orientado al exterior. El Cangrejo puede sentirse defensivo y ser criticado por otros que no aprecian el valor de su viaje interior y de su necesidad de estar solo. Sin embargo Cáncer nos enseña que la verdadera base para la expansión y la conexión empiezan con nuestro anclaje interior a nuestro cuerpo y nuestra alma. Las emociones son los medios a través de los cuales establecemos la conexión con el cuerpo y el alma. La tarea del Cangrejo es el aprender a sentir y ser consciente de la energía primordial de las emociones en su cuerpo. El Cangrejo debe establecer una profunda relación con su cuerpo emocional y estar dispuesto a estar a gusto o intranquilo con lo que está experimentando en todo momento. El Cangrejo aspira a un estado de estabilidad emocional. La paradoja básica es que, sin embargo, las emociones son inherentemente inestables. Las emociones están en un flujo constante. El cambio es una constante para Cáncer. El Cangrejo está dotado con el obsequio de la sensitividad para ser capaz de confrontar el continuo ir y venir de sus emociones. El Cangrejo que no ha entablado amistad con su energía emocional será esclavo de sus emociones y estará condenado a cambios de humor impredecibles e incomprendidos. El Cangrejo que aprende a estar cómo estando incómodo adquiere la habilidad de ser receptivo a fluctuaciones personales, colectivas e universales. También adquiere un profundo conocimiento de verdades personales, circunstanciales y universales. El sendero de Cáncer consiste en pasar de sentirse impredeciblemente alterado a estar altamente sintonizado con significados más profundos.

Cáncer nos enseña que cada uno de nosotros debe retirarse del mundo externo a su manera, y construir una realidad interna que nos proporcione la seguridad y el amor que no podemos encontrar fuera de nosotros. Cada uno de nosotros debe construir una base consciente en nuestra propia psique donde podamos retirarnos y nutrirnos a nosotros mismo. Cáncer nos ofrece una oportunidad para desarrollar una sólida estructura interna que no puede ser disturbada por influencias externas. De hecho, la búsqueda de seguridad interna es una de las más arduas fuerzas internas que motivan nuestra psique.

Continuará...



Para seguir leyendo:



[1] El signo de nuestra ascendente determina cómo nos presentamos al mundo y cómo somos percibidos por otros. El signo de nuestra ascendente define nuestros modelos de comportamiento, nuestro estilo, cómo intentamos conseguir las cosas. El signo de Saturno define los aspectos mundanos de nuestra lucha personal para alcanzar una mayor conciencia, los factores que hacen que tengamos éxito o que fallemos y los criterios que usamos para determinar si estamos satisfechos o insatisfechos con nuestro viaje.
[2] "Saturn: A New Look at an Old Devil", Liz Green, Samuel Weiser, Inc, York Beach, Maine, 1976, pag. 16.
[3] Green, p. 19.
[4] Green, p. 17.
[5] "Cancer: At Home in the Belly of the Wolf", Dana Gerhardt, The Mountain Astrologer, Edición Junio/Julio 1999, pag. 36.
[6] Gerhardt, p. 37.
[7] Green, p. 19.
[8] Green, p. 23.