martes, 8 de noviembre de 2011

LEO - SERÉ YO MISMO PORQUE YO SOY EL UNO

Seguimos compartiendo los escritos de Gururattan Kaur Khalsa, sobre  la evolución espiritual del ser por medio del camino de los signos zodiacales, esta vez compartiremos la primera parte de LEO:

Deseando que sea fructífero en el camino de desarrollo de tu ser:



LEO - SERÉ YO MISMO PORQUE YO SOY EL UNO


El propósito de la vida es el despliegue de consciencia. Como seres humanos nuestra tarea primordial es la realización de la auto-consciencia. Debemos aceptar y dominar cada energía universal o signo del zodiaco para alcanzar la unidad. A medida que nos enfrentamos a los desafíos y aceptamos las pruebas de cada signo, nos será más y más fácil relajarnos y ser nosotros mismos. Cuando comenzamos a descubrimos como un Ser con la capacidad de crear, nos experimentamos como un microcosmos de consciencia universal y creatividad. El objetivo de Leo es estabilizar una realización individual del Ser. A medida que vamos anclando la auto-consciencia, la creatividad inherente del individuo es liberada.

El obsequio y desafío del Leo en todos nosotros es convertirnos en alguien tan individualmente concentrado que nuestro corazón se abra totalmente al amor incondicional dentro de nuestro propio ser.


SIGNOS DE FUEGO

Leo es el segundo signo de fuego. Aries es el primero. Sagitario es el tercero. Los signos de fuego encarnan el fuego del espíritu, el kundalini y la innata consciencia de la vida. Los signos de fuego resuman vitalidad, entusiasmo y auto-confianza, cualidades nacidas de la experiencia del Ser.

Individualidad es la razón de ser de los signos de fuego. Los signos de aire están interesados en la mente e ideas. Los signos de tierra desean dominar la realidad física. Los signos de agua necesitan sentirse bien y dominar las emociones. El objetivo interior de los signos de fuego es la auto-expresión. Encuentran significado en su propio ser y sus propias creaciones.

Los signos de fuego buscan propósito y significado. Los signos de fuego arden con un profundo deseo de conectar con el Ser que existe más allá de la personalidad consciente. Es a través del descubrimiento consciente de su Alma que descubren su propio propósito interior y el sentido existencial de la vida. Para los signos de fuego, el cuerpo, las emociones y la mente son instrumentos para expresar las necesidades creativas del Ser y para añadir valor y significado a la vida diaria. La necesidad primordial de Aries es explorar y conquistar su cuerpo. La necesidad primordial de Sagitario es entender y expandir su mente. La de Leo es amar y crear a través de la apertura de su corazón. Leo debe elevar sus instintos a la pura expresión de su Alma.

Los signos de fuego crean y purifican a la vez. El fuego divino "quema y destruye cualquier cosa que se opone al progreso de la voluntad creativa". Como bien demostró Napoleón, la auto-glorificación puede terminar en un final ignominioso[1].

Fuego es el elemento de la vitalidad en sí misma. El espíritu del fuego se manifiesta como un dinámico juego, como entusiasmo por la vida, el coraje de atreverse, la espontaneidad para estar en el momento y una consciencia iluminada. La brillante diamantina del fuego le da la capacidad de ver las cosas tanto desde la perspectiva propia como la ajena.


SIMBOLOGÍA- EL LEÓN Y EL SOL

El león es la mascota Real de Leo. La constelación de Leo, el orgulloso rey de la jungla y del zodiaco, contiene algunas de las estrellas más brillantes del firmamento. Leo encarna al Sol y simboliza nuestro aspecto de ego consciente que nos percibe a nosotros mismos como entidades separadas.

Leo es nuestro ejemplo a seguir para el Ser. Leo es el Rey y lo sabe. Y todos los demás también lo saben. Leo es el rey porque actúa desde un corazón abierto, compasivo y neutral. Leo es rey porque encarna al Amor y a la Sabiduría.

El Sol es el gobernante o principal influencia planetaria en Leo. Entendiendo al Sol, logramos apreciar a Leo. El Sol es un millón de veces más grande que la Tierra. El Sol supone el 99.9% de toda la materia del sistema solar. Obviamente, el Sol eclipsa cualquier otra influencia celestial. El Sol venera las ambiciones, domina con su radiación y alimenta nuestro sentido del propósito. El Sol es el centro de nuestro Universo. Cuando encarnamos al Sol, cada uno nos convertimos en una estrella.


LEO CORAZÓN DE LEÓN

Leo es un extrovertido. Si no fuera un león probablemente sería un pavo. Orgulloso, regio y confiado no hay nada que le encante más que ser él mismo y exhibirse en el escenario del mundo. Tiene una fuerte capacidad para amarse a sí mismo y también una cálida apreciación por otros. Cuando concentra su atención en ti, te sientes bañado en un aura cálido y radiante. No sólo se siente a gusto consigo mismo, también te hace sentirte a gusto contigo mismo[2]. El romance es su especialidad. Está idealmente equipado para ser un apasionado amante. Es sociable, encantador, juguetón, caballeroso y afable. El estrellato es su especialidad. Al León le encanta actuar y ser el jefe.

Como cada signo, Leo tiene sus puntos débiles y sus desafíos. Uno estos puntos débiles es su "inhabilidad para evaluar acertadamente la integridad de otros". La necesidad de ser aceptado de Leo le predispone a ser un mal evaluador de caracteres. El León también puede ser tercamente defensivo e incapaz de perdonar a otros. "Leo está sometido al complejo de divinidad: dificultad para admitir las propias limitaciones, tolerar derrota, admitir injusticias, o retirarse de una discusión. Leo se toma muy en serio a sí mismo y aborrece la humillación o crítica de cualquier clase."[3]

Tres motivaciones alimentan el comportamiento de Leo:

1. La necesidad de auto-estima le llevan a buscar aprobación, validación y atención.

2. La necesidad de auto-expresión alimenta su juego y esfuerzos creativos[4].

3. La necesidad de ser amado le hace vivo ejemplo de la idea de que cada comunicación es una expresión de compartir o recibir amor.

Leo siempre intenta decirnos "Te quiero" y rogándonos que le amemos. Todas sus necesidades se ven satisfechas en el proceso de apertura de su corazón. Esencialmente Leo aspira a amarse a sí mismo y a un corazón puro e inocente donde la voluntad propia y la Voluntad Divina son uno solo.


LEO DE CORAZÓN ALEGRE

El Gran Gato desafía nuestra condena cultural de la auto-adoración. Leo nos da carta blanca para ser juguetones y disfrutar de la vida. Leo es joven de espíritu y disfruta el hecho de estar vivo. Leo nos recuerda que la vida es demasiado corta para ser malgastada sin ser reconocidos. Leo nos enseña cómo hacernos notar. El Leo poco evolucionado consigue reconocimiento de formas muy irritantes. El Leo refinado nos demuestra que expresando nuestros propios talentos y compartiéndolos sin pudor con el mundo es la forma más auténtica de entretenernos a nosotros mismos y recibir un merecido reconocimiento de los demás.

El León es un confiado artista sin complejos. Nunca piensa que su muestra de espontaneidad es arrogante o engreído. Simplemente está compartiendo su atesorada juguetonería en el escenario del mundo.


LEO EL ADOLESCENTE

Hablando en términos del desarrollo humano, Leo corresponde a la fase de la adolescencia, el periodo de los 12 a los 18 años. Las características de los adolescentes representan la personalidad arquetípica de Leo; cohibido, demasiado preocupado por la imagen, apariencias y popularidad; la necesidad de ser aceptados por los compañeros de uno; el anhelo de atención y reconocimiento; insistir en hacer sus propias decisiones y la necesidad de ser ellos mismos[5].

Para poder experimentar una auto-estima real, Leo debe llegar a conocer su propio Ser. Para realmente tomar sus propias decisiones, debe aprender a escuchar y seguir su propio corazón. Los comportamientos y características son parte del proceso de aprender a ser uno mismo. El adolescente debe tomar sus propias decisiones para desarrollar una voluntad personal y cultivar confianza en su capacidad de producir un impacto y alcanzar metas deseadas. La gloria y el triunfo buscados por Leo son partes fundamentales del proceso de auto-descubrimiento y auto-vigorización. Leo aprende que la habilidad de tomar sabias decisiones, emprender acciones efectivas y crear resultados positivos en la vida propia y el mundo produce una profunda sensación de júbilo y satisfacción.


EGO LIMITADO Y EGO CONSCIENTE

La discusión sobre Leo necesita de una aclaración de la palabra "ego". El uso del término "ego" y sus derivados; egoísta, egocéntrico es confusa porque se engloban muchos significados en éstas palabras, la mayoría de ellas negativos.

El termino ego comúnmente se refiere a la falsa percepción de nosotros mismos como una personalidad limitada y aprendida que está desconectada de nuestra identidad divina. Obviamente, si nos vemos a nosotros mismos como alguien quienes no somos, exhibiremos comportamientos que nos meten en problemas, limitan nuestra creatividad y distorsionan la visión que tenemos de nosotros mismos.

El ego en su forma más pura y positiva es una consciencia despierta. En este sentido, el ego es una herramienta de consciencia que nos da la habilidad de estar presentes con nosotros mismos y la voluntad de tomar decisiones y emprender acciones. Un ego consciente nos da la posibilidad de estar en contacto con el centro de nuestra propia psique. De hecho, cuando el ego consciente no esta al mando, nos gobierna una programación instintiva e inconsciente. Las expresiones negativas de ego provienen de la inhabilidad de conectar con nuestra esencia verdadera. Un temperamento de soberbia refleja una falta de confianza y propósito en nuestras vidas. A medida que desarrollamos un ego consciente y enfocado, somos capaces de llegar a nuestro propio núcleo y tomar un control consciente de nuestras vidas. Cuando nos identificamos con nuestra verdadera esencia y sentimos cómo dirige nuestras decisiones, nos sentimos confiados y nos encontramos vigorizados interiormente.

Cada desafío y martirio en esta vida es una motivación que estimula la investigación, la honestidad y el crecimiento. Los desafíos de Leo le llevan a desarrollar su capacidad intuitiva para experimentar su esencia verdadera y su propia contribución creativa al mundo. Para conseguirlo, Leo debe incinerar sus valores ilusorios, deseos frívolos y falsas percepciones de sí mismo (ego limitado) que le impiden realizar la identidad de su Alma y expresar los obsequios de ésta. Leo debe reconocer su sombra y personalidad inconsciente (ego limitado) antes de que pueda reconocer su Alma. Hace falta un ego fuerte y despierto, o voluntad consciente, para someterse a uno mismo a estos desafíos y salir de ellos purificado e inocente.


EL OBSEQUIO DEL SER

Nos han enseñado a identificarnos con muchas cosas en esta vida; nuestras emociones, nuestra familia, nuestra personalidad, nuestro status social, nuestros logros, nuestra profesión, el sueldo que tenemos y nuestras posesiones. Creemos que somos nuestra casa, nuestro coche, nuestros diplomas, nuestro salario y nuestro trabajo. Leo nos enseña que somos nuestra Alma. Somos nuestro Ser. Estamos condicionados a encontrar satisfacción en cualquier parte menos en nosotros mismos. Leo nos enseña que el verdadero júbilo se encuentra en nuestros propios corazones.

Leo se concentra en sí mismo y en su propia vida. Egocentrismo es tanto el obsequio como el desafío de Leo. Las disfunciones de Leo emanan todas del hecho de que hay un velo separa su personalidad consciente de la experimentación de su Alma. Su meta en la vida es remover el velo y descubrir su Alma. El propósito de su vida es de conscientemente conectar y seguir a su ser superior.

Leo es la expresión del "ser" individual. El rugido de Leo singular- y enteramente se expresa a sí mismo y solamente a sí mismo. Leo demuestra como infundir la esencia de uno mismo en los deseos, sentimientos, expresiones y actividades propias[6]. Leo libera el fuego interior que arde sin ser impedido por compromiso o afectado por acondicionamiento externo. Leo nos enseña que es a través de nuestras singulares expresiones creativas como descubrimos nuestra propia identidad. El camino de Leo demuestra que primero debemos reconocernos a nosotros mismos antes de poder ser reconocidos por otros.

Leo expresa amor que emana de su propio centro interior, sin interferencia ni interpretación. Leo nos enseña que es en nuestro propio corazón que uno descubre el Amor. Para Leo, Amor y Ser son sinónimos.

Leo se descubre a sí mismo a través de su conocimiento intuitivo, no a través de su intelecto. Ser no es un concepto. Ser es una experiencia. Es a través de sus expresiones creativas que intuitivamente se descubre a sí mismo siendo él mismo[7]. De hecho el motivo primordial de su deseo de crear es tener la experiencia de ser y expresar quién es realmente.

Leo se concentra en sí mismo por naturaleza; porque busca experimentar el Ser del centro de su ser. Todo lo que hace le es importante. Cada evento, acción o expresión podría ser la que le dé un encuentro directo con su Alma. La vida de Leo está dedicada a la auto-expresión[8]. Adora sus proyectos creativos. Hay quien los pueda llamar hobbies. Pero si hay algo que Leo no se tome a la ligera son sus actividades de ocio. Es a través de una auto-expresión sin impedimentos y la creatividad que Leo descubre su singularidad y aprecia su propia importancia. A través de sus esfuerzos creativos, Leo expande la consciencia de su psique. Leo nos enseña el impacto psicológico del acto creativo.

Leo nos enseña que la experiencia directa del Ser es de una importancia crítica tanto para nosotros como para otros. El valor que tenemos para otros es directamente proporcional a nuestra habilidad de ser quienes somos y vivir desde nuestra verdadera identidad. Las irritantes expresiones inconscientes de Leo recalcan este hecho aun más. No hay nada más fastidioso que una pomposa e irreal farsa. Por otra parte no hay nada más afable, estimulante, inspirador y magnético que el auténtico artista, músico, bailarín, atleta, diplomático, hombre real y mujer real expresándose a sí mismo/a.


LEO Y LA POLARIDAD DE ACUARIO

Leo y acuario son signos complementarios y están opuestos tanto en el cielo como en una carta natal. Acuario es el signo de la consciencia de grupo y servicio social. Es necesario el desarrollo del aspecto Leo de la personalidad antes de que uno pueda comprometerse con el servicio social. Es Leo el que simboliza la obtención de auto-consciencia y la experimentación consciente del centro personal. Uno debe ser capaz de sostener un centro fijo para trabajar de forma efectiva en el mundo. También es en nuestro corazón donde descubrimos nuestra singular y creativa contribución. Cuando somos quiénes somos y estamos haciendo lo que vinimos a hacer aquí, nuestros esfuerzos tienen una relevancia respecto al grupo. Es así como se produce la sinergia entre Leo y Acuario.

El León inconsciente exhibe comportamientos egoístas y egocéntricos no apropiados en la Era de Acuario. A pesar de ello, cuanto más aprendamos de Leo, más pacientes seremos con nosotros mismos y los demás a medida que hacemos el tránsito de individualización de individuos guiados por nuestra personalidad a individuos guiados por nuestra Alma. Tenemos que ser egocéntricos si alguna vez queremos encontrar nuestro propio centro. Tenemos que aprender cómo enfocar nuestra energía mental y hacer valer nuestra voluntad creatividad para ser líderes efectivos en este mundo. Tenemos que ocuparnos de nuestros asuntos, si queremos hacer nuestra singular contribución al mundo. Tenemos que ser capaces de contener nuestra propia energía y ser desapegados si queremos escapar al atolladero de co-dependencia. Necesitamos un sano orgullo para cultivar auto-estima y poder acreditarnos a nosotros mismos en vez de buscar validación fuera de nosotros mismos.

Leo encarna la creatividad personal. Acuario encarna el cambio evolutivo. Lo primero hace posible lo segundo. Leo es una declaración personal. Acuario es una declaración política. Leo es el individuo singular y Acuario es el colectivo democrático. Juntos Leo y Acuario promocionan la creatividad y libertad individual de cada miembro de la sociedad dentro del contexto de la colaboración en grupo para alcanzar objetivos colectivos.


PLUTÓN EN LA GENERACIÓN DEL "YO" DE LEO

En el camino de la auto-realización, todos debemos someternos a intensos desafíos. Plutón es el planeta que pone a prueba nuestra fuerza interior y nos deja desnudos ante nuestra propia divinidad. Plutón estaba en el signo de Leo en el periodo 1939-1957. Esto quiere decir que cualquier persona nacida entre éstas fechas (43-60 años de edad) forma parte de la generación del "yo". Los diecisiete años anteriores a ese Plutón estaba en Cáncer. Cáncer encarna la matriz de la consciencia de las masas. El Cáncer en el periodo de Leo trajo al foro una concienciación de la consciencia colectiva en escritos tales como los de Carl Jung. Partiendo del colectivo, Leo da a luz al individuo.

La progresión evolutiva de Plutón en Leo apadrinó el crecimiento de la individualidad. La necesidad de auto-crecimiento incitó una nueva dinámica de consciencia del Ser. Entre 1982 y 1994 (una era de desafíos y pruebas para la generación de Leo y Plutón) Plutón en Escorpio aseguró la transformación personal a través de una muerte y renacimiento interiores. El proceso Escorpio reorientó nuestros valores personales hacia unos valores sociales y apadrinó el entendimiento entre la relación del individuo y el Todo[9]. Escorpio nos obliga a reorientar nuestras vidas personales y alinearlas con nuestro papel universal. Plutón ahora está en Sagitario; el signo de la expansión, la espiritualidad y la revelación.

No quedan secretos. (Acuérdese del Presidente Clinton). Encuentro fascinante observar como las energías universales se despliegan dentro de nosotros mismos, nos preparan y nos usan como herramientas para la evolución de la consciencia.


LA ODISEA DEL HÉROE

Leo encarna la odisea del héroe. Para convertirse en un héroe, uno debe descubrir su destino especial; la tarea que nadie más puede realizar, el ser en el que nadie más puede convertirse. Es interesante notar la sofisticación e ingenuidad con la que tratamos de obtener declaraciones externas de que "Somos el Uno especial". Queremos ser el mejor de la clase, delegado de la clase, presidente de una corporación, un campeón deportivo o una estrella de cine. El Leo en cada uno de nosotros sueña acerca de algún tipo de papel que podamos desempeñar que cambie el mundo o al menos haga al mundo alzarse y darse cuenta de quién somos. Hay tres puntos que me gustaría discutir referentes a nuestra búsqueda del estrellato.

Primero, nadie aparte de nosotros mismos puede hacer esta declaración por nosotros. Esto es retratado en la película Matrix. El juego humano en el Planeta Tierra no funciona de ese modo. Descubrimos que nosotros somos el Uno gracias a nuestra auto-vigorización.

Segundo, incluso si lográsemos obtener celebridad, o notoriedad, la odisea del héroe es un viaje interior. Y nuestro viaje realmente no termina nunca. Hay momentos de gloria cuando alcanzamos profundos niveles de auto-afirmación, nos amamos a nosotros mismos y obtenemos auto-realización. Aparte de eso hay otra montaña que escalar.

Tercero, el camino de nuestra odisea de héroe es encriptada en nosotros al nacer. Nuestro signo solar y la(s) casa(s) y el/los planeta(s) en nuestra carta natal nos pueden ayudar a responder a las preguntas; ¿Qué vine yo a hacer aquí que nadie más puede hacer? ¿Cómo y donde puedo dejar mi contribución especial al mundo? ¿Qué destino me espera, si simplemente abro mi corazón a ello? La colocación de Leo en nuestra carta también es donde nos vemos desafiados a dar lo mejor de nosotros mismos y arriesgarnos a expresar quiénes somos realmente[10].

Es interesante observar cómo en la astrología el amor apasionado, el romance y la heroicidad son representados por el mismo signo; Leo. ¡Por supuesto!, afirmaría Leo. Los héroes persiguen sus sueños apasionadamente. Los amantes se sienten como héroes. Y cuando tu corazón está realmente abierto, ni siquiera necesitas otra persona o excusa. Estás enamorado de la vida y el sentimiento que experimentas es tu Amada. De hecho, todo lo que necesitas es a ti mismo y tu conexión con el flujo universal, la cual experimentamos como Amor Divino o felicidad.

La odisea del héroe es descubrir a través de la experiencia que "NOSOTROS lo somos". Nosotros somos amor divino. Somos un microcosmo del macrocosmo. Las indicaciones no van a aparecer fuera de nosotros mismos. Las indicaciones serán anunciadas a medida que nuestro fuego de León interior empiece a arder. Leo es como el kundalini. Cuando el corazón del León se abre y el kundalini asciende sabemos que somos el uno porque experimentamos que somos uno con el Absoluto.

Reconocimiento externo de hecho es parte de la odisea de héroe, pero viene tras nuestra realización interna del ser y la ofrenda desinteresada de nuestros talentos al mundo, ¡no antes! Hay una necesidad primordial de ser reconocido por la sociedad. Por ese motivo Leo y Acuario son la polaridad perfecta. Leo suministra los héroes y Acuario provee la comunidad[11]. Héroes y comunidades no solamente se necesitan los unos a los otros, son ambos la misma cosa. El problema en el mundo actual es que la validación social se ha convertido en algo vacío, ritualizado e irreal. Normas sociales moralistas, logros académicos estandarizados y cálculos monetarios han reemplazado un reconocimiento honesto y sincero de la autenticidad, talento personal y actuaciones valerosas. La gente ya no es apreciada por ser real. Es apreciada por ser irreal.

El Leo en cada uno de nosotros quiere ser el mejor en algo. Juntos, Leo y Acuario nos cuentan que es posible democratizar la odisea de héroe para todos. Cada hombre, mujer y niño puede alzar la cabeza cuando el auténtico orgullo es estimulado, cuando se nos apoyo para confiar en nuestro propio espíritu y cuando hay abundantes oportunidades disponibles para desarrollar y compartir nuestra singular creatividad con el mundo.

Por supuesto que nuestros opresores no son solamente los villanos externos. La odisea del héroe consiste en echar por la borda nuestros opresores internos; la falta de confianza en nosotros mismos, miedo, vergüenza y todas las otras formas de abusar de uno mismo y convertirnos en víctima. No importa cómo ni porqué nuestro ego fue magullado y maltratado, la odisea del héroe consiste en liberarnos a nosotros mismos, conquistar nuestras mentes, entablar amistad con nuestras emociones, depender de nuestra propia voluntad y expandirnos hacia nuestro Ser superior. Leo nos enseña que todos nos enfrentamos a desafíos en esta vida. Cada uno de ellos nos ofrece la posibilidad de adquirir más confianza en nosotros mismos, de ser más valientes y más atrevidos. Leo nos cuenta la verdad; todos tenemos miedo. El miedo es normal. Lo que Leo nos enseña es "Hazlo a pesar de todo." Cuando saltamos a través del Anillo de Fuego, nuestro espíritu arde y somos triunfadores. Son nuestras experiencias de miedo y duda que hacen tan dulces el alivio y la exuberancia de la victoria.

Leo nos invita a confiar en nuestro niño interior. Leo demuestra que nuestro niño interior reside en nuestro corazón. Leo nos enseña que es nuestro inocente espíritu interior el que nos ayuda a atravesar los desafíos. Porque es nuestro espíritu lo que es único. Nuestro espíritu es ese regalo especial que tenemos para ofrecer. Es nuestro espíritu el que triunfa. Es nuestro espíritu el que es el Uno.

Cada día es otro episodio en nuestra odisea de héroe. Cada momento es un acto creativo. Cada situación es una oportunidad para la auto-expresión. El León ruge cada día, de cantidad de formas distintas.

continuará...


Para seguir leyendo:


[1] Soul-Centered Astrology, Alan Oken, The Crossing Press, Freedom CA, 1990, p. 185
[2] "From Royalty to Revolution: The Marriage of Leo and Aquarius", por Glenn Perry, Ph. D., p. 37
[3] Ibidem
[4] Ibidem
[5] Perry, p. 39
[6] Green, p. 79
[7] Green, p. 80
[8] Green, p. 81
[9] Oken, p. 187-88
[10] The Mountain Astrologer, Edición #89, Febrero/Marzo 2000 "Leo is the One", por Dana Gerhardt, p. 24
[11] Gerhardt-Leo, p. 22