jueves, 1 de diciembre de 2011

2da parte de LEO - SERÉ YO MISMO PORQUE YO SOY EL UNO

Continuamos con las entradas sobre el desarrollo espiritual por medio de los signos del zodiaco, escritos por Gururattan Kaur Khalsa, esta vez compartiremos la segunda y última parte de LEO, ¡Incluye una meditación solar y los niveles de consciencia!, ¡¡Que lo disfrutes!!:


 
EL LEO ADORMECIDO

El Leo adormecido demasiadas veces es auto-engrandecedor y egoísta; un niño narcisista y malcriado intentando comportarse como un adulto. La frustración experimentada durante la búsqueda de su propio centro interior a menudo es expresada como un egocentrismo compulsivo. Él piensa (y a un nivel incluso más profundo sabe) que él es Dios. Lo convierte en irritante al Leo inconsciente es el que a menudo es insensible al hecho de que cada ser humano es una creación de Dios.

El Leo adormecido es un presumido y un narcisista. Intenta dominar su entorno de forma compulsiva. A pesar de ello su falta de una fundación interna le previene de ser un líder efectivo y dedicar su natural habilidad para el liderazgo hacia la consecución de metas más nobles con un impacto duradero. Simplemente ansía atención y admiración e intenta conseguirlo con ostentosas posesiones materiales y un comportamiento llamativo.

El León adormecido se sobrevalora e infravalora al mismo tiempo. Está confundido sobre quién es y quién no es. Su sentido de la maestría es malgastado en ser un maestro de la proyección. Proyecta sus juicios negativos en otros, lo cual sólo sirve para envenenar sus relaciones. Busca afecto de una forma constante. A menudo atrae problemas en los asuntos del corazón porque sabotea el afecto verdadero por sus necesidades de validación y muestras externas de lealtad. Las demandas que hace de los demás alimentan su propio desamor.

Las barreras entre el León durmiente y su propia auto-realización son las partes de él mismo donde el Sol interior no ilumina todavía. Su sentido de lo inadecuado a menudo origina una falta de reconocimiento por otros, pero puede ser permanentemente remediado por el reconocimiento propio. Sus sentimientos de inferioridad pueden originar la envidia y el resentimiento, los cuales a su vez alimentan su experiencia de rechazo y alienación. Los problemas básicos de Leo se derivan de su "inhabilidad para quererse a sí mismo, reconocer su propia valía y encontrar su propio centro interior, el cual puede dar a su vida estabilidad y propósito."[1]
Tras la callosa apariencia del León adormecido hay una desesperada necesidad de sentirse importante, de ser admirados y alcanzar reconocimiento. Utiliza su habilidad para alcanzar la superioridad en demostraciones externas e intenta comprar popularidad deslumbrando a otros con su carisma. No obstante, su carisma auténtico y abundante sólo rezumará si se abre su corazón a sí mismo, lo cual le llevará de forma natural al podio central.


EL LEO QUE SE ESTÁ DESPERTANDO

El Leo que se está despertando es consciente de que su necesidad desesperada de amor y reconocimiento no está produciendo los resultados esperados. Incluso puede que reconozca que es un pozo sin fondo para la atención y el afecto. Su inhabilidad para encontrar satisfacción le lleva a realizar que debe empezar su viaje interno para abrir su propio corazón. Ninguna otra cosa valdrá.

El León que se está despertando quiere dejar su marca, pero es consciente de que hay maneras más fructíferas de hacerlo. Su proceso de despertamiento incluye el desarrollo de una apreciación de la dinámica de la auto-expresión creativa[2]. Debe evolucionar de un uso instintivo y condicionado de su voluntad hacia un uso consciente de ella. Debe concienciarse de que es co-creador de su realidad. Para co-crear de una manera efectiva debe encontrar un propósito mayor y enfocar sus energías con continuidad y dedicación.

En el corazón del León pujan dos necesidades. La primera es EL DESEO DE ILUMINAR. En la profundidad del corazón del León está "la necesidad hacia el auto-conocimiento, auto-consciencia, y el desarrollo de un intelecto positivo, eléctricamente potente para que pueda enardecer las mentes de otros."La segunda es EL DESEO DE GOBERNAR. A medida que Leo desarrolla auto-control y auto-maestría, sus impulsos dictatoriales son reemplazados por carisma y la habilidad mental para inspirar a grupos a expresar sus ardores creativos para alcanzar objetivos cohesivos y con propósito[3].

El camino del León es descubrir que su Alma y Voluntad Divina son los creadores. Debe alinear su personalidad con su Alma y su Voluntad Divina. Sus múltiples experiencias le enseñan una y otra vez que su ego limitado no es el creador esencial. Cada paso del camino es recordado que debe deshacerse de la idea de quién él piensa que es si quiere ocupar ese papel de liderazgo que tanto desea, dado que Leo es un sirviente de la Voluntad Divina. Para asimilar la esencia de esta realidad y apreciar la importancia de su tarea debe conectar con su Ser transcendente[4].

El proceso transcendente de Leo le ayuda a restablecer su relación con el colectivo. En vez de ser el Sol alrededor del cual el mundo entero, de hecho universo, gira, está destinado a ser el Sol, que gobierna a través de la inspiración y su presencia radiante.


EL LEÓN DESPIERTO

El León despierto se ha reconocido a sí mismo. Ya no depende de otros para validarse. El corazón abierto de Leo espontáneamente abre los corazones de otros que experimentan la alegría y vitalidad en su presencia. Cuando las puertas del corazón están abiertas, las esclusas del amor también se abren. El León consciente es un modelo a seguir de integridad, honestidad y pureza de espíritu.

El león despierto ya no necesita el reconocimiento de los demás. Él ES y disfruta siendo quién es y eso es suficiente para él. Su alegría proviene de su propio corazón. No necesita nada más para completarse porque él ha encontrado su propia integridad. El Leo despierto ha encontrado la joya escondida, el cáliz, en su propio corazón.

El León despierto encarna la lealtad y el honor. Es capaz de expresar amor infinito y devoción. No hay un amigo o compañero sentimental más devoto que el animal Real.

El despierto Rey León lleva una vida llena de propósito y auto-direccionada. Facilita la integración y la expresión de la voluntad colectiva[5]. Es un sirviente consciente de la Voluntad Divina.

El León despierto ha descubierto el júbilo en su propio corazón. Se regocija en su propia inocencia como un niño de Dios. Espontáneamente facilita la apertura de los corazones de todas cuantos estén en su presencia. En la presencia de su radiante identidad propia, su carisma magnético, integridad personal y resplandeciente claridad, el mundo se enamora.


TERAPIA SOLAR: EL FUEGO DE LA PURIFICACIÓN

La calidad de la auto-expresión, de hecho la calidad de nuestras vidas, está determinada por nuestra consciencia. El Sol es la fuente de fuerza vital y toda creación en nuestra realidad. El Sol gobierna o apadrina a Leo. Por ello, el León es un potente vehículo para la manifestación creativa de lo divino. El Sol y el Sol a través de Leo crean oportunidad para la expresión de lo divino a través de una intensa purificación. Es una prueba de fuego no sólo en término a los desafíos mundanos que debemos soportar. El Sol y Leo también nos transforman a través del calor intenso del Sol. Todos somos conscientes del calor solar experimentado externamente cuando estamos físicamente expuestos a los rayos solares. La experiencia interna del Sol es igualmente intensa.

El plexo solar es la hoguera donde las disfunciones de la personalidad son quemadas para dar lugar a la plena expresión del Alma. Debemos afrontar y solucionar aquellas cosas que oprimen nuestro corazón antes de que éste pueda abrirse y permanecer abierto. Nuestras más profundas heridas emocionales están enterradas en el plexo solar. También lo está nuestra Alma. El Sol es un poderoso aliado para facilitar el proceso de la muerte y renacimiento.

Raramente nos sometemos al fuego purificador del Sol. Por ese motivo sentimos un vacío en nuestro plexo solar, en vez de una feroz pasión por la vida. En vez de saltar al pozo del espejismo y del dolor, astutamente evitamos los rincones más profundos de nuestra psique. Esto se debe parcialmente a que no sabemos cómo someternos al proceso purificador del Sol de un modo efectivo. Estamos acostumbrados a técnicas mentales que accionan nuestras mentes para que podamos "comprender" lo que está sucediendo.

La "Terapia Solar" no es verbal. Implica sintonizarse con la energía Solar, concentrándonos en el Sol y después dejando que realice su trabajo purificador. El trabajo comienza en el plexo solar, el cual está entre el centro umbilical (tres dedos por debajo del ombligo) y del pericardio (justo debajo de los pechos). La energía solar nos libra de escombros emocionales que no pueden ser accedidos a través de nuestras mentes conscientes. A medida que se va realizando el trabajo, el Sol se aloja en el corazón y provoca su apertura.

No hace falta estar directamente en la luz solar para experimentar este proceso, pero puede ser beneficioso el que llegue a la habitación. De hecho, una exposición excesiva a la luz directa del Sol puede distraernos de la tarea de acceder a la energía solar dentro de nosotros mismos. Hace falta concentración y práctica para sintonizarnos con el Sol interior de nuestro propio ser. Cuando accedamos a la energía solar lo sabremos. Es muy calurosa e intensa. Puede ser difícil mantenerlo durante mucho tiempo porque nos sentiremos como si nos estuviésemos quemando por dentro. Permanece con ello tanto como te sea posible. Merece la pena y la intensidad menguará a medida que desplazamos nuestra atención.


MEDITACIÓN SOLAR Y NIVELES DE CONSCIENCIA

Por naturaleza, Leo dirige su atención hacia fuera. La travesía de Leo es descubrir el Sol interior que brilla en su propio corazón y plexo solar. Meditar sobre el Sol nos lleva a una profunda experiencia del fuego purificador de la vida misma y al luminoso y dinámico poder de la consciencia.

Los efectos purificadores de la energía solar nos abren a niveles extendidos de consciencia. Niveles más profundos de sensibilidad nos ayudan a experimentarnos conscientemente como un Ser, a la vez separados y unidos con la consciencia universal.

Entonar largos Raaaaaaaaaaaaa´s puede ayudar a cultivar energía solar. Simplemente siéntese con la columna erguida, inhale profundamente y entone Raaaaaaaaaaaaaa hasta que haya exhalado completamente. Inhale de nuevo y continúe. Cante entre 2 y 11 minutos y después permanezca sentado en silencio mientras enfoca su atención en uno o más de sus chakras (uno cada vez). También puede enfocar su atención en un chakra determinado al mismo tiempo que entona Raaaaaa.

A continuación enumeramos las pautas a seguir para la meditación sobre el Sol en sus chakras y los efectos que pueden ser experimentados.

1. INDIVIDUALIZACIÓN

Nuestra primera consciencia viene de nuestros sentidos físicos a través de los cuales cultivamos la sensibilidad a influencias de nuestro entorno físico. El impacto sensorial de fuerzas externas en nuestro cuerpo físico, nuestras emociones y nuestras mentes, nos llevan a experimentarnos a nosotros mismos como una entidad separada. Nuestra consciencia de cómo la energía externa a nosotros nos impacta no sólo nos ayuda a objetivarnos a nosotros mismos, nos ayuda a desapegarnos de influencias externas, incluyendo otras personas. El objetivo es apuntalarnos como un punto de luz[6].

Para establecernos como un cuerpo individual de energía, podemos sentir las sensaciones de todos los elementos, incluyendo el Sol, viento, agua y tierra en nuestro cuerpo físico. Esta meditación nos establece en nuestro cuerpo y equilibra los dos primeros chakras.

2. VOLUNTAD

La energía solar en el centro umbilical activa nuestra voluntad. En nuestro primer y segundo chakra experimentamos nuestro cuerpo de deseo; los impulsos primordiales de nuestro ser. Estos controlan nuestra vida de forma inconsciente hasta que controlamos nuestra fuerza de voluntad. En el centro umbilical, las expresiones inconscientes de nuestro ego son transformadas en impulsos auto-motivadores y la habilidad de controlar nuestra propia energía.

3. ALMA

La energía solar del plexo solar es purificadora. Estamos quemando las cicatrices emocionales y la sombra de la personalidad inconsciente que nos permite desarrollar sensibilidad a nuestra Alma y una profunda e ilimitada pasión por la vida.

4. AMOR UNIVERSAL

Energía solar en el corazón nos conecta con el amor universal. En nuestro corazón experimentamos nuestra propia divinidad y la divinidad de toda la vida. El corazón es un lugar neutral consciente de la Verdad.

5. VOLUNTAD DIVINA

Energía solar en el tercer ojo y chakra de la coronilla abre nuestra sensibilidad a la voluntad divina. El uso apropiado de la voluntad (chakras umbilical y de la garganta) es contingente al conocimiento y alineación de nuestra voluntad individual y la Voluntad Divina. Uno de los desafíos esenciales de Leo es el uso correcto de la voluntad. Cuando sabemos por experiencia que mi voluntad y Su voluntad son la misma cosa, automáticamente se da un uso correcto de la voluntad.

6. YO SOY EL UNO

Meditar sobre ti mismo crea una poderosa sensación de presencia. Te convertirás en un irresistible imán de atracción. Cuando las cosas empiecen a venir a ti sin preguntar por ellas, has empezado a activar y anclar tu Sol interior. Cuando nuestro Leo interior empieza a radiar, nos amamos a nosotros mismos y otros nos aman incluso sin saber por qué. Conectamos con nuestro Leo interior que sabe que "Yo soy el Uno". Una nueva vida acaba de empezar.


REFERENCIAS Y PIÉS DE PÁGINA


Saturn: A New Look at an Old Devil, Liz Green, Samuel Weizer Inc., York Beach, Maine, 1976, p. 71-74, 79-86.

Alive and Well with Pluto, Bil Tierney, Llewellyn Publications, St. Paul, MN, 1999, p. 161-176

"Drawing Down the Fire of the Gods: Reflections on the Leo/Aquarius Axis", por Ray Grasse, p. 13-20

The Mountain Astrologer, Edición #80, Agosto/Septiembre, 1998.

"The Living Planets-Sun", por Dana Gerhardt, p. 43-47.


Si quieres leer la primera parte:


[1] Green, p. 82
[2] Oken, p. 82
[3] Oken, p. 191
[4] Oken, p. 190
[5] Oken, p. 191
[6]Oken, p. 189