sábado, 16 de junio de 2012

GURU NANAK

Continuando con las entradas sobre el Sijismo, hoy hablaremos del primero de los 10 gurús.
Gurú Nanak


Gurú Nanak Dev (Nankana Sajib 15 de abril de 1469- Kartarpur 22 de septiembre de 1539)

Fue el fundador del sijismo y el primero de los diez gurús sijs. No solo es reverenciado por los sijes, sino también por los hindúes y los musulmanes en Panyab y por todo el subcontinente indio.

Nanak nació en el pueblo hoy en día conocido como el Nanakana Sahib, a 80 km al oeste de Lahore (en el actual Pakistán). Su padre, Mehta Kalu, era un patwari, es decir, contable del Gobierno. Él y su esposa, Tripta Devi, tuvieron a Nanak y a su hermana mayor, conocida por los sijes como Nanaki.

Vino en un momento crucial, ya que era un momento de luchas continuas, los mongoles avanzaban, los hindúes y musulmanes estaban en amarga oposición, la diferencia entre las castas crecía, la religión era un formalismo donde el espíritu del hombre estaba acallado y sofocado por ritos y rituales, credos y ceremonias. La gente estaba perdiendo la fe en sí mismos y la condición social y política del país era decadente.

Gurú Nanak proclamo esta doble verdad: la libertad verdadera y perdurable no se puede lograr sin tener fe en la solidaridad y libertad en la humanidad. Encontró el remedio para la verdadera solidaridad y la integración del ser humano en el amor a Dios y en el amor y servicio al Dios en el hombre. Todos los seres humanos nacemos iguales. Antes que nada uno es ser humano y después toma distintivos externos como orden, formación social o religión. El hombre es hombre al principio y al final, además de cualquier otra cosa que sea en medio. Todos y todas somos hermanos y hermanas en Dios, independientemente de nuestros distintivos sociales.

Gurú Nanak utilizó el concepto de maya ("ilusión"). El mundo se nos manifiesta como si fuera real, pero la auténtica realidad es sólo la de Dios. El mundo material es una ilusión que impide a muchos seres humanos, abandonados a los placeres materiales, ver la realidad auténtica y única de Dios. La fe sij conserva la creencia hindú en la reencarnación, pero considera que el ser humano puede liberarse del ciclo de reencarnaciones mediante la virtud, que le permite alcanzar la morada del amor de Dios.

Planteaba que este cuerpo es en verdad el templo de Dios en el cual residimos y en él Dios también mora. El Universo entero es la morada de Dios y Dios habita en él. Todo esto se puede experimentar a nivel del espíritu. Mientras no percibamos esta unidad con el ser humano a nivel físico, mental y espiritual y por el mismo Poder o Naam (el Verbo) que está dentro de nosotros, no podrá haber verdadera integración y solidaridad de la humanidad.

Nanak hizo mucho énfasis en la experiencia directa de la divinidad que se halla dentro de nosotros; ya que la simple lectura de las escrituras sagradas y la observancia de ritos y rituales de culto, no pueden tomar el lugar de la Realidad. Aunque estos son pasos elementales, no son suficientes.

Nanak era un santo poeta del secreto abierto, un predicador del Espíritu y del Poder de Dios que vivifica a la humanidad. Fue de un lugar a otro predicando el amor a Dios. Visitó lugares hindúes de peregrinación, santuarios musulmanes y otros lugares sagrados amándolos por igual. En la Meca enseñó la doctrina de la unidad y pronunciaba el nombre de "Alá" con la misma reverencia con que pronunciaba "Hari" ya que todos invocan al mismo Dios con diferentes nombres, ya sea Ram, Alá, Wahe Guru y otros más. Enseñó a la gente que en el Verbo sagrado está oculto un gran poder curativo que sana todos los males de la vida.
"No hay casta", decía el Gurú, "pues nosotros proclamamos la hermandad de todos".
"Ni casta ni credo cuentan en la corte del Señor. Quien adora a Dios es amado por El", decía.

El consideraba que no había mayor pecado que el separatismo que iba en contra de la solidaridad de la vida en la hermandad del ser humano y cuyo efecto era la desunión de la sociedad. El quería que los seguidores de todas las religiones se unieran como buscadores de la Verdad, esforzándose en lograr la comunión con Dios. Por esto decía "Para aquél en quién se ha desvanecido el engaño de la mente, hindúes y musulmanes son iguales" sin considerarse el ni una cosa ni la otra ya que en ambos discernía el espíritu de Dios y añadía "Sin buenas acciones, los instructores de ambas religiones perecerán".

Gurú Nanak compartía su amor en todos, sin dar valor alguno a convencionalismos, credos, castas y barreras de color y su socialismo vibraba con el Amor a Dios fluyendo hasta los corazones de los seres humanos como hermanos.
"Enciendan la Luz que tenéis adentro. Sois hijos de la Luz. Sean siempre lámparas para sí mismos" Gurú Nanak

Dios es Amor, y el camino de regreso a Dios también es por medio del amorPara alcanzar a Dios enseñó que uno debe recorrer el sendero de amor. Ama a Dios, y si amas a otros, a tus hijos, amigos o parientes ámalos por amor a Él. Desarrolla por él un anhelo intenso y se te revelará.

Nanak fue un profeta de la "vida interna" y apremiaba a que lo interno debería expresarse, no en credos y dogmas, ritos y rituales, sino en servicio humilde en el amor a Dios y al Naam (o Verbo), el Espíritu y el Poder de Dios.

Para la meditación, Nanak prescribió un curso regular de disciplina espiritual:

Lo primero es la devoción al Verbo, Naam. En las primeras estrofas del Jap Ji, la diaria oración matinal de los sijs, al poder de Dios se le denomina Sat Nam o Verdad Eterna. "Siembra el Nombre, ahora es la época de desechar dudas y recelos. Reduce a cenizas todos tus adornos de seda y terciopelo, si es que te alejan del Nombre del Señor". Después resume las cualidades que se requieren de un devoto del sendero espiritual: La pureza en pensamiento, palabra y acción es el primer requisito para el inicio en una vida más elevada. Cristo también dijo: "Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios". La pureza es verdaderamente la llave que abre la puerta de la meditación que conduce al camino de vuelta al ser.

En segundo lugar uno debe desarrollar paciencia y perseverancia para tolerar con alegría cualquier cosa buena o mala que pueda sobrevenir como una reacción de nuestras acciones.

En tercer lugar, uno debe tener el control sobre sus pensamientos, desechando todos los deseos con el fin de consolidar el equilibrio de la mente.

En cuarto lugar, una constante práctica diaria de la presencia de Dios Viviente mediante la comunión con el Verbo, con una fe plena en el poder maestro.

En quinto lugar, debe uno vivir en sagrada veneración de Su presencia que estimula a realizar esfuerzos infatigables para lograr la unión final con Él.

Y por encima de todo, debe uno amar a Dios con una intensidad tal, que llegue a quemar todo lo malo que hay en nosotros, dejándonos libres para proseguir sin obstáculos hacia su reino.

Las hazañas de la vida de Nanak están escritas en unos libros conocidos como Janam Sakhis. Se debe tener en cuenta que fueron escritos todos después de la muerte de Nanak, por lo que dan detalles diferentes e incluso contradictorios sobre la vida de dicho personaje.

Bhai Gurdas también escribió sobre la vida de Nanak en sus vārs, si bien estos también fueron redactados mucho después de la muerte del Gurú y no poseen una fiabilidad exacta. Los sijs, no obstante, tienden de creer más en la versión de Bhai Gurdas debido al prestigio de este, conocido por merecer, según el sijismo, una confianza ciega en su honestidad.

En los Janam Sakhis se cuenta con detalle el nacimiento de Nanak. Según una leyenda escrita después de la muerte de Nanak, el astrólogo que escribió su horóscopo ya había predicho que sería venerado no solo por hindúes, sino también por musulmanes.
La leyenda cuenta que, a los cinco años, Nanak comienza a hablar sobre temas espirituales. A los 7 años su padre lo envió a la escuela local, pero él la abandonó pronto, para comenzar con clases privadas y de meditación.

De joven, Nanak estaba fascinado por la religión y su deseo de explorar los misterios de la vida le llevaron a abandonar su casa. Fue durante ese tiempo cuando, según se dice, Nanak se encontró con Kabir, un santo del momento venerado por gente de diferentes religiones, que fue un poeta, músico, místico, filósofo y santo de la India cuya literatura influenció el movimiento Bhakti (devocional). Se lo conoce también como Bhagat Kabir Ji (San Kabir). Kabir es el poeta místico más venerado de la India e influenció grandemente a la comunidad Sij, se le considera integrante de la primera generación de santos del norte del país.

Nanak se retiró tras aquello al bosque y solamente habló con los miembros de grupos religiosos que iban allí frecuentemente, siendo algunos de los cuales eruditos de la literatura religiosa hindú del momento, que recorrían casi toda la India antigua conociendo a los diferentes profesores religiosos famosos y contando las últimas enseñanzas de estos.

Gurú Nanak hizo cuatro grandes viajes, atravesando toda la India, la región arábica y Persia, incluyendo visitas a La Meca y Bagdad.

Solía dar sus discursos en templos, en mezquitas o en otros lugares considerados sagrados en alguna de las religiones del momento. Frente a hindúes, jaimistas, budistas, parsis y musulmanes, lo cual era nuevo en aquellos tiempos.

Sin importar dónde iba, Gurú Nanak siempre hablaba en contra de los rituales religiosos que según él no contenían nada, como las peregrinaciones, el sistema de castas, el suicidio obligatorio de viudas (la tradición sati) durante el funeral de sus maridos y de la dependencia en libros para aprender sobre la verdadera religión. Estos fueron fundamentalmente los principios que fueron a definir sus enseñanzas generales.
Gurú Nanak nunca dijo directamente que le siguieran a él desde el punto de vista religioso; al contrario, convenía a los musulmanes a que fueran buenos y verdaderos musulmanes y a los hindúes a que fueran buenos y verdaderos hindúes.
Nanak se casó en 1487. Su esposa, - Sulakhni – le dio dos hijos – Sri Chand (1494-1612) y Lakhmi Das (1497-1555), ambos nacidos en Sultanpur.

Una vez en Sultanpur, contando con treinta años de edad, Nanak tuvo una experiencia mística. Una mañana, él no regreso de su baño matinal. Hubo una gran consternación en su pueblo. Todos aquellos que fueron para buscarlo encontraron sus ropas en la orilla del río. Se temió que se hubiera ahogado. El nawab esperó que el río arrojara el cuerpo y así recobrarlo, pero fue en vano. Todos estaban desconcertados. Sólo Nanki permaneció impasible. Ella estaba convencida de que él retornaría.

El Janam Sakhis difiere en detalles, pero concuerda con otros pensadores en que Nanak estaba en comunión con el Creador. Él creía que Nanak había sido puesto ante la Presencia del Todopoderoso y que se le había dado un cuenco para beber. El Todopoderoso le dijo que se trataba del amrit (néctar), el cual le daría poderes extraordinarios. Nanak fue bendecido y le fue dada la bendición de Su Nombre (Naam); entonces recibió el mandato de volver al mundo y propagar el Nombre del Verdadero.

Nanak reapareció después de tres días. Él se negó a contestar las preguntas que le formularon. Al día siguiente, declaró: “No existe el Hindú. No existe el Musulmán”. Ante cualquier pregunta, la respuesta era la misma. Poco después, él murmuró lo que sería conocido como el Mul Mantra (el Fundamental o Principal Oración):

Ek Ong KarExiste sólo un Supremo Protector.
Sat Nam
Es Único y Verdadero.
Karta Purkh
– El Creador, El Omnipresente.
Nirbhao
Sin miedo.
Nirver
Sin rencor.
Akal Morat
Eterna es Su Manifestación.
Ajuni Sai Bhang
Libre del nacimiento y del renacimiento. Auto Creado.
Gur Prasad
Hecho sólo por su Propia Gracia.

Luego le sigue un epílogo:

Aad SachEn el principio Él Fue.
Jugad Sach
La verdad a través de los tiempos.
Hei Bhi Sach
En el presente Él es.
Nanak, Hosi Bee Sach
Oh Nanak, de ahora en más permanecerás por siempre.

Aquel proverbio combinado se convirtió en el preámbulo del Japji (composición de Gurú Nanak), la primera oración recitada por los Sikhs todas las mañanas. Éste fue el punto de quiebre en la vida de Nanak. Ya realizada su alma, se encargó de propagar el Mensaje Divino en un escenario más extenso. Decidió separarse de su familia y comenzar a viajar para propagar dicho mensaje, poniéndose ropa de mendigo. Cada viaje fue consignado por Nanak, el cual lo denominó udasi. Existe una mención de cuatro udasis principales en los siguientes veinte años o más. Después de cada ciclo de viajes, él retornaba a su hogar por un tiempo antes de partir de nuevo.

Durante estos viajes, él dijo que debía ir a lugares tan lejanos como Kamrup, Dhaka y Puri, en el este, Rameshwaram y Lanka en el sur, La Meca y Bagdad en el oeste, y Kabul, Kailash y Dandrinath en el norte; y por supuesto, muchos lugares en el camino. Todo esto representó una formidable exhibición de energía, determinación y sentido de su misión.

Donde fuere que vaya, él predicó en contra de la intolerancia, los mitos y la magia. Nanak desmitificó los tabúes y las barreras que representaban las castas. Ridiculizó los rituales vacíos, las plegarias y ofrendas sin ningún tipo concentración o convicción. Él se debatió en discusiones filosóficas con los yoguis en su mutths, los kazis y los maulvis (sacerdotes musulmanes) en sus cortes y mezquitas, con los pandits en sus templos y en lugares de peregrinaje, con los Sufitas en sus deras (refugios), y con la gente ordinaria en todas partes. Él enseñó a través de preceptos, de la lógica y del ejemplo.

En muchas ocasiones, la discusión o el discurso era seguido por sus composiciones y la declamación de la más sublime y etérea poesía, la cual en casi su totalidad fue incluida en el Adi Granth.

A donde fuere que fue, difundió su mensaje de amor, compasión, verdad, vida correcta y la Suprema Majestad del Único Dios. La gente de los lugares que visitó recordó por mucho tiempo el efecto de su presencia.

El pueblo de Kartapur

Después de su último viaje, Gurú Nanak le pidió a un seguidor rico que le donara una gran área de tierra en las orillas del río Ravi (en Panyab) en donde se estableció como agricultor. Era un verdadero apasionado campesino que después de "formar al hombre" y "servir al hombre", se dedicó a servir a la tierra. Allí construyó un pueblo llamado Kartapur, donde enseñó ininterrumpidamente durante quince años. Seguidores sijs de toda la India se mudaron a Kartapur para poder oír, cantar y estar con Nanak.

Durante este tiempo, aunque todos sus seguidores eran hindúes, musulmanes o de sus respectivas religiones, estos comenzaros a conocerse como los discípulos del gurú o como sijs. Es desde este momento que sus seguidores le llamaban a Nanak, Gurú (maestro).

Fue allí, en Kartarpur, en donde dio su ejemplo con su trabajo para alimentar al pobre y el necesitado, implantó el concepto de la comida común, (la precursora del "Langar” o sistema de alimentación gratuita a la comunidad), después institucionalizada por el Gurú Amar Das, el tercer Gurú. Los alimentos eran donados. Los voluntarios cocinaban y servían la comida a los visitantes que venían a ver a Gurú Nanak, en ella el rico y el pobre, el musulmán y el hindú, el de la casta alta y el de la casta baja, se sentaban juntos y comían juntos, trabajando fraternalmente juntos y formando el pueblo al completo. “El pan es del señor y el bienaventurado esta en la gente".

Personas de todas partes, que escuchaban sobre su vida y enseñanza, se acercaba a Kartarpur para verlo y escucharlo. Ellos empezaron a ser conocidos como Sijs, que proviene de la palabra sánscrita shishya, que significa estudiante o discípulo.
Fue en estos tiempos cuando se unieron a Nanak muchísimos líderes, sabios y eruditos de las regiones indias. Entre ellos se encontraba Lehna, conocido posteriormente como Gurú Angad Dev. Angad Dev y Nanak predicaron juntos desde entonces.

Avanzado en años, Nanak se desplazaba a pie todos los días trabajando en las granjas, entonando himnos del Naam y respirando la bendición del amor. El Gurú era una imagen de humildad y sus seguidores, en un espíritu de entrega, trabajaban con humildad en una mezcla de trabajo voluntario y adoración a Dios, amor y labores, silencio y canto sin pompa ni ostentación en la quietud de la naturaleza.

Uno de los últimos rezos de Nanak (aún hoy vigente para los sijs) es el de que cualquier persona, siendo cual fuere su religión o casta, pueda ir a cualquier gurdwara (nombre con el que se designan lugares de acogidas sijs) del mundo para disfrutar de una comida caliente.

Sobre la forma de vivir con éxito la vida, decía como preceptos diarios:

- Kirat Karo: Gana el sustento con medios honestos y justos. Sin desear ni anhelar, y menos tomar lo que pertenece a otros. Sin usurpar tampoco los derechos de los demás ya que quienes se enriquecen con ganancias mal habidas nunca pueden tener un corazón puro. No hace falta la renunciación ostentosa como medio para la realización ya que esta es posible para todos por igual.

Lo que cuenta es tu pureza de corazón a través de tus acciones virtuosas, no los distintivos religiosos que uno pueda llevar. "Solamente los hechos se pesan en las balanzas divinas y son las que determinan el lugar de cada uno en relación a Dios"

- Naam Japo: Es necesario entonar el Nombre pero siempre desde la pureza del corazón y la lengua, ya que sin esto todas nuestras oraciones, por muy largas que fueran y muy fuerte la voz, nunca darían fruto. Cuando todos los esfuerzos fallan, la oración triunfa. Siéntate en silencio todos los días y ora a Dios o a Dios manifestado en el Hombre para que te acerque cada día más a Él y te otorgue la compañía de los que Él ama.

- Vand Chhako: Comparte el fruto de tu labor como expresión de tu amor y tu compasión para con la humanidad. Nanak hacía énfasis en el desarrollo de la vida de espíritu para todos los hombres y mujeres verdaderos. Tales personas no sólo viven para sí mismas, sino para los demás.

"No te inclines ante quién pretenda ser un hombre-Dios y viva de la caridad de otros. El que se gana el sustento con el sudor de su frente y lo comparte con todos, puede conocer el camino que lleva a Dios."

Su definición de un hombre verdaderamente grande era la de alguien que ha renunciado a todos sus deseos y no se preocupa por el futuro de sus acciones.
Al buscador le ordenaba que cultivara la pureza de corazón por encima de cualquier otra cosa. Decía, "La verdad es valiosa, pero todavía más valioso es el vivir honestamente".

Cuando llegó su momento de partir le fue indiferente a la ceremonia que hicieran para disponer de su cuerpo, ya fuera cremación (hindús) o entierro (musulmanes), sólo pidió que sus hermanos le dieran sus bendiciones con sus cantos y que las flores de la fe y el amor se conservaran frescas y fragantes.
“En vano busca la gente al Maestro en una tumba o en el terreno de cremación. El Maestro Viviente está siempre en los corazones de quienes conservan las flores frescas y fragantes de la fe y el amor”.

Nanak fue el profeta de la paz y buena voluntad, de la armonía y la unidad. Dio luz a todos y su trabajo de amoroso servicio a la humanidad, como manifestación del Inmanifestado, lo continuaron en forma vigorosa sus sucesores.

Guru Arjan Dev Ji Maharaj, el quinto en la línea de sucesión de Nanak, recopiló los dichos de los Maestros en el libro sagrado Granth, de los Sijs, incluyendo asimismo en él los dichos de varios santos de otras religiones. Así, en el sagrado libro colocó los cimientos de espiritualidad y sabiduría, y es considerado el eterno Gurú para siempre.
Guru Nanak pertenece a toda la humanidad. Dio testimonio de la gloria de Dios, de una hermandad y de la ley de la fraternidad y el amor humanos. Sus enseñanzas reconcilian todas las religiones, la fe y todas las escrituras del mundo. El amor a Dios y el amor al ser humano fueron la verdadera esencia de su mensaje.

Sus enseñanzas hoy son de tanto interés como lo eran entonces, cuando viajaba durante años por todas partes conociendo a otras gentes y expandiendo su mensaje de amor y unión.



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