lunes, 9 de julio de 2012

Respiración y pranayama

Hoy hablaremos sobre:

Respiración y pranayama

La respiración es tan importante para el yogui, que se considera que ésta es la vida, la fuente del conocimiento, la sabiduría, el guía, el maestro del practicante del Yoga.

La respiración es el proceso más importante del cuerpo, pues ejerce su influencia en la actividad de todas las células y, lo que es más importante, está íntimamente ligada a la actividad cerebral. Los seres humanos respiramos unas 15 veces por minuto, lo que resulta 21 600 veces al día. La respiración reposta el consumo de oxígeno y de glucosa, y produce energía para activar toda contracción muscular, secreción de las glándulas o proceso mental, por lo que desempeña una función importante en todos los aspectos de la existencia humana.

La respiración rítmica, profunda y lenta promueve la tranquilidad y el equilibrio, mientras que la respiración irregular altera los ritmos cerebrales y origina conflictos internos, desequilibrios de la personalidad, desórdenes en el estilo de vida y enfermedades.

La mayoría de las personas respiran de forma incorrecta, utilizando sólo una pequeña parte de su capacidad pulmonar. En consecuencia, la respiración es superficial, y no proporciona al cuerpo el oxígeno ni el prana necesarios para gozar de una buena salud.

La práctica de pranayama establece ritmos regulares de respiración, rompiendo estos ciclos negativos, y revirtiendo el proceso. Y para ello, se requiere el control de la respiración y el restablecimiento de los ritmos relajados y naturales del cuerpo y la mente.

Aunque respirar es un proceso inconsciente, puede ejercerse sobre él un control consciente siempre que se quiera. Así, crea un puente entre las áreas consciente e inconsciente de la mente. Mediante la práctica del 
pranayama, es posible liberar la energía atrapada en patrones mentales de neurosis, para utilizarla en actividades más creativas y constructivas.

Respiración profunda o respiración completa

La respiración profunda es una técnica de respiración que nos ayudará a conseguir el control general de todo nuestro proceso respiratorio. Lo mejor es que a pesar de su altísima efectividad no es excesivamente complicada.

Entre las diferentes técnicas de respiración (pranayama) que se practican en Yoga esta es la que que integra los tres modos de respirar (abdominal, costal y clavicular) en único movimiento, amplio y rítmico. Que aunque se puede descomponer en distintas fases, consiste en un proceso uniforme, continuo y completo en toda la cavidad torácica, desde el diafragma hasta el punto más elevado del pecho, en la región clavicular.

La respiración yóguica completa comienza con la inspiración abdominal (puraka), que no debe ser un trabajo de los músculos de la cintura sino simplemente la relajación del vientre. El proceso respiratorio se inicia cuando el diafragma desciende ejerciendo una leve presión sobre los órganos abdominales y empujando la pared frontal del abdomen. El movimiento del diafragma masajea suavemente todo el abdomen y llena de aire la base de los pulmones.
A continuación, se separan las costillas inferiores y, de esta forma, los pulmones se llenan en su región media. Finalmente el aire se lleva hasta la parte superior de los pulmones utilizando el espacio de las clavículas, adelantando la parte superior del pecho mediante las 6-7 costillas superiores. En el movimiento final la parte inferior del abdomen se contraerá ligeramente para apoyar a los pulmones y llenar su parte superior.

En la práctica de la respiración profunda la exhalación (rechaka) no es más que la relajación de los músculos respiratorios comenzando desde la zona alta (clavicular). A continuación el tórax se hunde bajo su propio peso y, al hacerlo, continúa expulsando el aire. La última etapa de la exhalación puede ayudarse con la contracción de los músculos abdominales, que termina expulsando los últimos restos de aire viciado.

Retener el aliento

La respiración completa se puede realizar con retención de la respiración (Kumbhaka), una práctica que se incluye en muchas de las prácticas de pranayama. No en vano, el objetivo de estas técnicas de respiración es alcanzar Keval Kumbhaka, que equivale al estado de samadhi (iluminación o estado superior de la consciencia). En los Aforismos de Patanjali, los Yoga Sutras, en el capítulo II se recoge: “Después de haber practicado las asanas, el pranamaya es la cesación del movimiento en la inhalación y la exhalación”.

Hay dos tipos de retenciones (Kumbhaka)

Con los pulmones llenos de aire (Antara Kumbhaka) después de la inhalación: produce la principal asimilación de prana (energía vital) y la concentración se hace más profunda.

Con los pulmones vacíos de aire (Ahya Kumbhaka) tras la exhalación: genera sensación de vacío, equilibrio y serenidad llegando, incluso, al cese de actividad del pensamiento. Aunque pueda parece contradictorio con uno de los principales beneficios de las técnicas de respiración (aumentar la oxigenación de la sangre), el principal efecto de Kumbhaka consiste en preparar al sistema nervioso para tolerar un porcentaje mayor de anhídrido carbónico en el organismo, lo que provoca la dilatación de los capilares del cerebro.


Respiración y longevidad

Además de su influencia en la calidad de vida, el ritmo de la respiración también tiene una gran influencia en la longevidad. Los yoguis y rishis (rishis:‘sabios, santos’)
  de la antigüedad estudiaron la naturaleza con gran minuciosidad, y se dieron cuenta de que las especies animales con un ritmo de respiración lento, como las serpientes pitón, los elefantes y las tortugas, eran muy longevas, mientras que las especies con un ritmo de respiración rápido, como los pájaros, los perros y los conejos, tenían una vida mucho más corta.

A partir de esta observación, repararon en la importancia de la respiración lenta para aumentar la longevidad en los seres humanos. Aquellas personas que suelen respirar de forma rápida y superficial es probable que vivan menos años que aquellas que respiran lenta y profundamente. En el plano físico, esto es así porque la respiración está directamente relacionada con el sistema cardiovascular; la respiración lenta mantiene el corazón más oxigenado y en mejores condiciones, lo que contribuye a alargar la vida. La respiración profunda también incrementa la absorción de energía del cuerpo pranico, lo que aumenta el dinamismo, la vitalidad y el bienestar.

" La práctica del pranayama fortalece la salud del cuerpo porque elimina los bloqueos del cuerpo pranico o pranamaya kosha, permitiendo una mejor absorción de prana."


El pranayama y la práctica espiritual

La práctica del pranayama fortalece la salud del cuerpo porque elimina los bloqueos del pranamaya kosha o cuerpo pranico, permitiendo una mejor absorción de prana. Sin embargo, para la práctica espiritual, el aspirante también requiere paz mental. Con ese fin, muchas prácticas de pranayama utilizan kumbhaka (retención de la respiración), para establecer un control sobre el flujo de prana, que calma la mente y permite tomar distancia del proceso de pensamiento.

Cuando se ha conseguido calmar la mente, y el prana fluye libremente por los nadis (canales de energía) y los chakras, se abre la puerta a la evolución de la consciencia, lo que permite al aspirante adentrarse en dimensiones más profundas de la experiencia espiritual. En La ciencia del pranayama, Swami Sivananda escribe:

«La respiración, las corrientes nerviosas y el control del prana, o fuerza vital, están estrechamente relacionados. El prana se vuelve visible en el plano físico como movimiento y acción, y en el plano mental como pensamiento. El pranayama es el medio a través del cual el yogui intenta tomar consciencia de la naturaleza cósmica en su propio cuerpo, y procura alcanzar la perfección adquiriendo los poderes del Universo».


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