lunes, 13 de agosto de 2012

ACUARIO: EL REVOLUCIONARIO DIVINO


¡Hola muy buen día! En la entrada de hoy, seguimos con las publicaciones sobre  la evolución espiritual del ser, por medio del camino de cada uno de los signos zodiacales escritos por Gururattan Kaur Khalsa, hoy compartimos la primera parte de ACUARIO.
En esta primera parte además Gururattan, nos habla sobre la Era de Acuario y sus implicaciones. Sin duda alguna un texto muy interesante.
¡Que lo disfrutes!

ACUARIO: EL REVOLUCIONARIO DIVINO
Por Gururattan Kaur Khalsa, Ph. D.


ACUARIO: EL REVOLUCIONARIO DIVINO

Cada uno de los signos del zodiaco es un arquetipo, un patrón de pensamiento universal y una expresión de la Mente Universal. Cada arquetipo es un principio organizativo en la psique humana, las cuales se manifiestan en la experiencia humana como necesidades psicológicas, rasgos personales, estados emocionales y perspectivas y actitudes mentales. Cada arquetipo es parte de la estructura de la conciencia humana y una fuerza motivadora en el camino del crecimiento espiritual y de hecho eventual iluminación. Cada Alma viene al planeta Tierra buscando encarnar la más álgida expresión de cada uno de los doce arquetipos. El recorrido humano consiste en la búsqueda hacia esta experiencia de integridad/unión.


SIGNOS DE AIRE

La naturaleza del obsequio y el poder esencial de cada signo se asemejan a los desafíos a los que debe enfrentarse y dominar para poder acceder a esos obsequios y encarnar sus poderes. Para los tres signos de Aire (Géminis, Libra y Acuario) la mente es el sitio donde se libra la batalla y la victoria es obtenida.

Cada uno de los signos de aire es asociado con uno de los aspectos de la mente, el intercambio de información con otros seres humanos y la interacción entre la mente humana y la Mente Universal. Géminis nos enseña a analizar, interpretar, categorizar y comunicar información. El sendero de Libra consiste en el de equilibrar las polaridades de la mente analítica y llegar al dominio de la mente Neutral. Acuario debe aprender a experimentar la mente Universal y
después actuar partiendo de esta perspectiva inclusiva de todos los aspectos de la realidad.

El poder de los signos de aire está basado en el hecho de que el pensamiento es la base de toda manifestación. Los signos de aire nos enseñan que la manifestación empieza con una idea o pensamiento. Los signos de agua añaden la energía emocional que proporciona a la idea-semilla el sustento necesario para crecer. Los signos de Tierra y Fuego emprenden la acción necesaria para llevar la idea/deseo a la manifestación tangible.

Es bien conocido que el pensamiento concentrado tiene el poder de producir cambios físicos, desde la curación al movimiento de objetos. Pensamientos concentrados incluso trascienden la necesidad de hablar y son transmitidos a otras mentes directamente a través de la telepatía.

Los signos de aire aspiran a la creatividad intelectual. Su objetivo es el de dominar el uso del pensamiento como un acto creativo y emplear la mente conciente como una herramienta para integrar la psique[1]. El poder creativo de la mente humana proviene del hecho de que es un holograma de la Mente Universal. El sendero de los signos de aire es el de descubrir la naturaleza Divina de la mente humana y después aprender a cómo utilizar este enorme potencial a favor del Bien de la Humanidad.

Desarrollar la capacidad de pensar con claridad, de alinearse con la naturaleza Divina de la mente de forma positiva y constructiva es una desalentadora tarea.
Para alcanzar este elevado objetivo los signos de aire deben cultivar la concentración, la estabilidad, la minuciosidad y el desapego. Deben aprender a distinguir entre ideas de inspiración divina y opiniones e ideas creadas por experiencia. Para percibir la Verdad deben aprender a trascender las ideologías
humanas y los enredos emocionales.

Uno de los desafíos de los signos de aire también es el de establecer contacto con su naturaleza emocional y así poder diferenciar sentimientos de pensamientos. Para desarrollar la facultad del desapego, deben estar emocionalmente conectados. Esto les permite identificar cuando están usando la frialdad y la indiferencia mentales para enmascarar su miedo a y negación de su naturaleza emocional.

Los signos de aire demuestran de forma bastante clara que cuando la mente humana es restringida por limitadas percepciones y desconectada de las interacciones con la Mente Universal, se convierte en su propia prisionera. Permanece siendo una víctima de sus propios pensamientos auto-perpetuantes y auto-saboteadores. El aislamiento mental siembra soledad, aislamiento social, miedo a comunicar y una sensación de no ser adecuado intelectualmente. La frustración es constantemente agravada por el hecho de que no hay escapatoria de
nuestras propias mentes.

Los signos de aire deben explorara los potenciales de la mente. Debe emerger de la esclavitud a la mente y dominarla. La única vía de escape a través de la conexión con la Mente Superior, la cual abre la mente racional a la Mente Universal. La auto-investigación produce resultados satisfactorios cuando la luz de la mente está disponible para proyectarse en las oscuras grietas de la escondida y herida psique. El silencioso aislamiento que tienen que soportar los signos de aire poco evolucionados es vencido cuando son capaces de fundir su mente conciente con la Mente Universal.


EL DESPLIEGUE HUMANO

Los doce signos del zodiaco simbolizan el despliegue progresivo del Alma a través de la personalidad de cada individuo. Acuario y Piscis son las últimas dos fases del recorrido humano. Han logrado un alto grado de sabiduría y libertad interior en sus vidas personales y ahora se preocupan por el futuro bien de la humanidad. Sus senderos recalcan la obtención de estados de conciencia colectivos y transpersonales. En estas últimas fases de la evolución humana, la personalidad individual está lo suficientemente definida como permitir una fusión de conciencia sin perderse durante el proceso. Está preparada para servir al grupo tomar responsabilidad como un microcosmos dentro del macrocosmos de la humanidad.

La fase aquaria de la vida de un individuo corresponde a los años posteriores en su vida. A través de los intensos desafíos y pruebas de los diez primeros signos, él o ella ha desarrollado una fuerte sensación de identidad personal. La mente, el cuerpo y las emociones han sido entrenadas para actuar como una unidad integrada capaz de servir el propósito del Alma de esa persona. La mente es estable y conciente. El cuerpo es disciplinado y sano. Las emociones están equilibradas y disponibles para vigorizar nuestras decisiones y acciones.

Cuando el individuo está plenamente desarrollado, está preparado para sacrificarse para el bien superior del colectivo. Si el individuo es un ser plenamente realizado, su servicio desinteresado no es realmente un sacrificio, pero una progresión de la evolución del Ser.

Es sirviendo a la humanidad que refuerza y mantiene y conexión con lo Divino.

La Madre Teresa nos ofrece un ejemplo. Muchas veces afirmó que vislumbraba a Cristo cada vez que limpiaba las heridas de los pobres. Lo que pueda parecer un sacrificio a aquellos que no hayan obtenido la conciencia de Cristo era un acto que producía experiencias que ni siquiera se acercan a la definición no-iniciada de sacrificio.

La contribución de Acuario es voluntaria y proviene de una motivación interior. El valor y la identidad del individuo no se pierden. Acuario demuestra como sobrevenimos las desdichas, alineamos nuestra voluntad con la Voluntad Divina y en el transcurso de ese proceso llevamos vidas libres. Es a través del el uso de la libre voluntad individual que Acuario hace la transición de la conciencia personal a la de grupo.

El descubrimiento del propósito de su Alma es imperativo tanto para Acuario como para Piscis. Su plena expresión solamente es realizada cuando participan en la más amplia expresión de lo Divino a través del colectivo. Dado que Acuario y Piscis no tiene objetivos personales en si para alcanzar en esta vida, se sienten perdidos e incluso inútiles si no han descubierto su contribución personal y la ofrecen al mundo de forma activa.

Esto no significa que los individuos con el Sol en Acuario o Piscis no tendrán una vida privada o personal. Hay muchos factores aparte del signo Solar que determinan las experiencias que uno buscará con el fin de alcanzar la plenitud. Pero si Acuario no hace una contribución al colectivo, no cumplirá su destino en esta vida. Los extraños comportamientos a veces expresados por Acuario pueden explicarse parcialmente por su frustración y el hecho de que inconscientemente sabe que no están dando en el clavo. Si no han identificado y no están activamente involucrados en un área de servicio, no se sentirán completos. El espíritu de Acuario dentro de cada uno de nosotros tiene un profundo e innato deseo y necesidad de ser una parte de valor y valorada de la comunidad.

Tanto para Acuario como para Piscis las preocupaciones universales son sus preocupaciones. Acuario encarna la necesidad de servir. Piscis encarna la necesidad de fundirse. Ambas están motivadas por un impulso interno para involucrarse en y contribuir al grupo. Ambas necesidades se ven satisfechas sólo cuando activamente asumen su responsabilidad individual en el servicio del colectivo y en la creación y expansión de la conciencia de grupo.


LA INFLUENCIA DE ACUARIO

Tal como he mencionado con cada uno de los signos previos, todos tenemos cada signo en nuestra carta natal, a pesar de que varia el grado de influencia e importancia. Incluso si no tenemos ningún Planeta en un signo particular, la posibilidad, y de hecho la necesidad de dominar la mas álgida expresión de cada energía es un requerimiento para la plenitud. Esto puede manifestarse de muchas formas distintas.

Personalmente no tengo ningún Planeta en Acuario, pero a pesar de ello algunas de las personas más importantes en mi vida han sido y son Acuario. Han añadido piezas críticas para la manifestación de mi destino y a través de mis interacciones con ellas he aprendido muchas lecciones Aquarianas.

La energía de Acuario está especialmente disponible cuando el Sol brilla en el firmamento de Acuario entre el 21 de Enero y el 18 de Febrero. La Luna Nueva de Acuario, es un momento oportuno para fijar nuestros objetivos Aquarianos para el año.

Cuando los Planetas y la Luna están en un signo particular del zodiaco una cantidad abundante de esa energía está disponible. Los ciclos lunares son muy rápidos. Cada dos días y medio pasa a través de otro signo. La cantidad de tiempo que los Planetas interiores o personales (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) permanecen en uno de los signos varía entre un año y dos años y medio. La Planetas exteriores o impersonales (Urano, Neptuno y Plutón) tienen una órbita más lenta. Urano permanece en un signo aproximadamente 8 años, Neptuno 14 y Plutón 17. Esto es el tiempo suficiente para tener un impacto significativo en las mentes y corazones de todas las personas del Planeta. Modas, costumbres sociales, instituciones políticas y económicas y cambios tecnológicos reflejan las influencias de los signos de Urano, Neptuno y Plutón.


LA ERA DE ACUARIO

Cada era astrológica dura aproximadamente 2000 años. (Las Eras van en sentido inverso al movimiento del Sol a través del Zodiaco. La previa era de Piscis será examinada en la publicación sobre Piscis.) La transición de una era a la siguiente implica nada menos que un completo cambio de conciencia y de formas de interpretar el mundo.

Ahora estamos en el inicio de la Era de Acuario, la cual da comienzo en 2012-14. (Hay distintas opiniones sobre la fecha exacta.) Durante los próximos 2000 años, Acuario será la influencia astrológica suprema y el marco de referencia trascendental para la evolución y actividades humanas y la expresión de nuestra conciencia. El propósito colectivo humano será revelado a través las características, naturaleza y objetivos de Acuario. Es por ello de la mayor importancia entender la naturaleza de Acuario y las implicaciones su más álgida expresión.

La polaridad Piscis-Virgo fue la influencia subyacente durante los últimos 2000 años. La polaridad Acuario-Leo (ver más abajo) es ahora polaridad dominante que debemos entender y encarnar. Los temas Aquarianos subyacentes nos ayudan a entender nuestros impulsos internos y el despliegue de nuestras vidas personales, eventos globales y conciencia colectiva.

La Era de Acuario estará caracterizada por independencia, interdependencia, invención y bienestar colectivo. El territorio de Acuario es la ciencia, la tecnología, la educación y la difusión en masa de información. Acuario crea resultados concretos en éstas áreas a través de las creaciones de la Mente. Sus innovaciones e invenciones son los vehículos a través de los cuales la humanidad se expresa. Están dedicados a servir el bien común. Acuario crea canales y redes de comunicación para la difusión de información para que los esfuerzos de grupo puedan proceder de forma rápida y eficaz[2].

Acuario nos enseña que la más álgida expresión del servicio a través de la innovación tecnológica requiere la cooperación en grupo y una actitud espiritual hacia la vida. A través de la influencia de Acuario nos hacemos concientes del hecho de que las visiones microcósmicas del individuo de una sociedad son reflejados en la experiencia macrocósmica y colectiva que todos compartimos.

Acuario demuestra que hay una evolución lógica de la conciencia necesaria para alcanzar la cooperación y unidad requeridas para trabajar al nivel necesario para producir verdaderos resultados Aquarianos. La conciencia individual debe ser infundida con Espíritu, el cual inspira y dirige acciones. La elevación de la conciencia individual es el primer paso. La conciencia individual crea y se funde con la conciencia de grupo. La conciencia de grupo conecta el grupo y sus partes con la conciencia Universal. Es la experiencia de conciencia Universal la que nutre, inspira e impulsa la acción colectiva hacia objetivos comunes.

continuará...



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[1] "Saturn: A New Look at an Old Devil", Liz Green, Samuel Weiser, Inc, York Beach, Maine, 1976, p. 55.
[2] "Soul-Centered Astrology", Alan Oken, The Crossing Press, Freedom, CA, 1990, p. 49.