lunes, 6 de agosto de 2012

EL DESAPEGO

Hoy compartimos un escrito de Swami Satyasangananda Saraswati* sobre el desapego, esperamos que sea de ayuda en el camino de evolución de tu ser.

  
¿QUÉ  ES  EL  DESAPEGO?

Generalmente, se cree que para poder desapegarse hay que renunciar a todo. Pero eso está lejos de la realidad. Desapego no significa renunciación, y es posible obtener un estado de la mente desapegado mientras se poseen y disfrutan todos los lujos del mundo. El desapego es un estado de la mente que se encuentra mucho más allá de la simple renunciación o negación de la vida. En realidad, no hay garantías de que una vez que se ha renunciado al mundo, se esté verdaderamente desapegado de él. Puede ser que estén llevando consigo los apegos en la mente subconsciente.

Desapego no significa indiferencia ni tampoco aversión. A menudo imaginamos que una persona desapegada es indiferente a aquellos que están a su alrededor y que tiene aversión a todo aquello a lo que ha renunciado. Pero éste no es el caso. El desapego sólo es posible para quienes no han sido afectados por cada situación en la vida o permanecen imperturbables. Sólo está verdaderamente desapegado el hombre que es equilibrado en el éxito y en el fracaso, en el amor, en el dolor y en el placer.

El apego es lo que te conduce a las experiencias de felicidad e infelicidad. Con el apego, aparecen la dependencia hacia el objeto de tu apego y con ella viene la esclavitud y entonces eres controlado por tus apegos. Si el objeto de tu apego está fuera de tu alcance, te vuelves amargado y sientes ansias de él. Y si puedes conseguirlo, de nuevo, sientes un constante miedo de perderlo.   Entonces, tu libertad de expresión, patrones de conducta y actitud en la vida se limitan y contaminan.

Con el apego aparece la idea de posesión, de sentido de propiedad: mi casa, mi coche, mi familia, mi riqueza. Este sentido de la propiedad es el resultado del ego inferior. Con cada nueva posesión, tu ego se refuerza, hasta que, finalmente, tus posesiones comienzan a dominar y controlar tu vida. Tus acciones, pensamientos, gustos y aversiones, emociones y deseos, son todos guiados por la influencia del ego. Y si por el cruel destino tus posesiones o apegos peligran, pierdes el control, te vuelves loco. En lugar de ser el dueño de tus posesiones, te conviertes en un esclavo, debido a la fuerza de tu apego.

Si piensas en la imagen de un hombre enorme encadenado al suelo de tal manera que no tiene ninguna posibilidad de escapar (quizá, Gulliver atado al suelo sería un ejemplo perfecto), te dará una idea de cómo está atado y limitado el hombre por las cadenas del apego. Simplemente, no puede escapar del tormento de la victoria y del fracaso. Es una víctima de cada circunstancia y de cada acontecimiento. Igual que un péndulo, oscila desde la euforia hasta la tristeza, pero no tiene fuerza o habilidad para controlar las repercusiones de estos influjos en su personalidad. Y con el tiempo, se siente destrozado y destruido.

Por lo tanto, el desapego desarrolla la libertad de pensamiento, palabra y acción. Te libera de las cadenas que te atan al plano burdo de la consciencia. Un hombre desapegado puede disfrutar de cada placer de la vida, ganar riqueza y posesión, formar una familia a la que ama, controlar un gran negocio, incluso un imperio. Sin embargo, debido a su desapego, nunca depende de ellos. Disfruta de todo, pero como el amo y no como el esclavo. Gracias a su desapego, desarrolla una libertad o independencia interior y no existe nada que pueda conquistarla. Ninguna adversidad puede destrozarlo, porque permanece inafectado y no hay éxito que le afecte, porque está establecido en la ecuanimidad. Como resultado, se convierte en el dueño de sí mismo en cada situación.

Por lo tanto, el desapego debe ser entendido como la habilidad de permanecer inafectado ante las pruebas y tribulaciones de la vida. Con el desapego viene un mayor sentimiento de amor y de unidad con todos los que lo rodean a uno. Anteriormente uno sólo amaba porque estaba atado o dependía de los objetos de su amor para su felicidad. Así que, realmente ha dejado de amar. Por supuesto que en la superficie parecía que amaba, pero en realidad sólo amaba para su propio beneficio. Eran su necesidad, su dependencia, su apego, su antojo, los que producían el amor.

Sin embargo, con el desapego se experimenta un amor que no está atado o restringido por los gustos personales y por aversiones, avaricia o ambición. El amor carece de motivos personales, ya que no se depende del objeto del amor. Simplemente se ama, debido a la unidad que se siente por los que están alrededor de uno. Únicamente por medio del desarrollo del desapego se podrá manifestar la universalidad de la personalidad y expresar las altas cualidades inherentes en cada uno. Mientras se está apegado, permanece restringido al terreno de las emociones básicas.

Por esto precisamente, es por lo que el gurú es una expresión del espíritu universal del ser humano. A pesar de que nos ame a todos y a cada uno por igual, está verdaderamente desapegado o independiente de los factores internos o externos que dominan al hombre. Para él, el santo o el pecador, el rico o el pobre, el listo o el tonto, el guapo o el feo son todos iguales.

A pesar de que este estado de desapego no signifique un logro, no debe disuadirnos de intentar cultivarlo en la vida diaria. Un karma sannyasin tiene que descubrir las influencias negativas generadas por los apegos personales que afectan negativamente sus emociones y su personalidad. Y, gradualmente, debe desarrollar un desapego interior para permitir que aparezca la experiencia de felicidad, amor, y satisfacción verdaderos.

A pesar de que el desapego es un desarrollo interno espontáneo, un karma sannyasin puede ponerlo en práctica en su vida desarrollando primero el apego, no sólo hacia sus propias posesiones, sino hacia cada acontecimiento u objeto de la vida. Si ama a su propio hijo, también tiene que aprender a amar al hijo que no le pertenece. Si es cuidadoso con sus posesiones personales, también tiene que prestar a las posesiones de los otros. Sólo después de que haya desarrollado un desapego universal hacia cualquier cosa a su alrededor, podrá empezar a experimentar el desapego interior.

Cuando alguien visita el ashram, durante los pocos días que pasa ahí, lo considera como su casa. Un ashram pertenece a todos y a nadie. Un ashram es el resultado del trabajo y la contribución de muchos habitantes y visitantes. Cada persona se ocupa del ashram sin ningún sentido de propiedad. De la misma manera, se debe aprender a cuidar, aunque no sea tuyo, el objeto del amor. Con el tiempo, esta actitud conduce a la persona a una mayor comprensión y a una experiencia interior de desapego.



                                                                                                    

* Peethadhiswari Swami Satyasangananda Saraswati (Sw.Satsangi)

Nació el 24 de marzo de 1953 en Chandorenagore, Oeste de Bengala (India). A la edad de 22 años, tuvo una serie de experiencias internas que le llevaron a conocer a su gurú, Swami Satyananda.

Desde 1981, viajó incesantemente con su gurú por la India y otros países llegando a conseguir una profunda erudición y percepción internas en las ciencias del Tantra y del Yoga así como en ciencias y filosofía modernas. Es un eficiente canal de transmisión de las enseñanzas de su gurú. También es un ejemplo inspirador de dedicación a su maestro, siendo una de las pocas personas que continuó viviendo con Paramahamsa Satyananda después de su retirada de las instituciones.

Es creadora del Sivananda Math en Rikhia, ONG dedicada a trabajar por los desposeídos en áreas cercanas a Rikhia. Como directora de la Paramahamsa Alaka Bara, se preocupa de todas las prácticas y de los residentes en el ashram.

Encarnación de la compasión y la claridad de raciocinio, es cimiento fundamental de la obra de su gurú.

Conocida cariñosamente como Swami Satsangi, tal como su nombre indica, da extraordinarios satsangs (hablar de la verdad).

Actualmente reparte su tiempo entre la gestión de Rikhia Peeth y giras por todo el mundo llevando las enseñanzas de sus maestros, tomando el relevo en ésta misión a Paramahamsa Niranjanananda.