martes, 4 de diciembre de 2012

PISCIS- DESPERTAR Y PERMANECER DESPIERTO, primera parte



Hoy compartimos el último signo de nuestra serie de entradas sobre  la evolución espiritual del ser, por medio del camino de los signos zodiacales escritos por Gururattan Kaur Khalsa, compartiremos la primera parte de PISCIS.

Esperando que sea de utilidad en el sagrado camino del desarrollo del ser, aquí va:
 
PISCIS
DESPERTAR Y PERMANECER DESPIERTO


El Sol brilla en el firmamento de Piscis del 19 de Febrero al 18 de Marzo. Todo el mundo es sostenido en los benévolos brazos de Piscis durante este periodo. Es el momento oportuno para cultivar nuestra relación con lo Divino. Cuando el Sol está en Piscis, se nos ofrece ayuda extra para desenrollarnos de nuestros devaneos mentales y desplazarnos hacia nuestro corazón. Es un gran momento para observar los juegos de nuestra mente y verlos tal cual son. Con el telón de fondo del silencio cósmico, comprendemos que las historias, racionalizaciones, embrollos y deseos de la mente son patéticos e incluso absurdos. Utiliza este periodo para reconocer tus embrollos mentales y gentilmente liberarlos al vacío cósmico.

La Luna Nueva de Piscis es un día óptimo para fundirse con lo Amado y rendirse al Benévolo Universo.


APRENDIENDO A CONOCER A PISCIS

Un niño de catorce años una vez me dijo, "Yo vivo donde la gente intenta llegar toda su vida. Mi desafío en esta vida es aprender a descender al Planeta Tierra."

Piscis tiene una línea directa con la Sede Principal. Piscis puede sustraer respuestas e información de los éteres. Más vale que seas realmente bueno (o dispuesto a perder) si juegas al ajedrez, a las cartas o a juegos de ordenador con Piscis. Piscis tiene una ventaja innata cuando se trata de analizar situaciones, buscar soluciones y saber el siguiente movimiento estratégico. No le preguntes a Piscis cómo lo averiguó. No lo averiguó. Simplemente lo sabe. Piscis no vive en la mente racional. Piscis deambula en la Mente Universal.

La lección que lo ofrece la vida es la de concientemente conectar con lo Divino que cada uno lleva dentro. Piscis debe concienciarse de su identidad Divina. Sin esta conexión, Piscis no tiene nada a lo que aferrarse. Se convierte en un pez a flote en el océano de la vida. Vive su vida como un barco sin rumbo en un amplio océano de emociones inestables. Por supuesto, uno no puede aferrarse a lo Divino. Piscis nos enseña que nadie tiene por que. Su secreto es la atención conciente, no el control.

"Estar en el aquí y ahora" es estar presente a la realidad cósmica de lo que ES. La dicha es alcanzada cuando concientemente vivimos la realidad de lo que ES. A Piscis le encanta holgazanear en la suave almohada cósmica de la dicha. ¿Y por qué no? Es un fantástico sitio donde ESTAR. Si el Pescado es capaz de mantener el espacio, a lo mejor incluso es capaz de llevarte con él. Es muy tentador. Pero ten cuidado. A pesar de que los Piscis pueden ser muy amorosos y abrasadores, no te apegues. Puede salir nadando con la misma gentileza con la que vino. La buena noticia es que le encanta dar y recibir afecto. Así que si tu atención está libre de apego y de intento de controlar, puede ser que vuelva a nadar hacia ti cada cierto tiempo.

Piscis sabe como dejar que las cosas se calmen. Piscis vive por encima de las nubes donde los eventos, traumas y deseos de la mente de hecho se despejan. Así que, ¿Por qué apegarse a lo que no es permanente? Piscis puede regocijarse en un desapego real porque está sintonizado con algo que es mucho más interesante y recompensante que los problemas físicos y los dramas emocionales.

Piscis se especializa en desperdigar la niebla astral para que así podamos conectar con la Fuente. Sólo cuando dominamos nuestros planes internos de conciencia liberaremos la irresistible fuerza Universal dentro de nosotros mismos.

El viaje de Piscis es guiado por el hecho de que no podemos incorporar aquello que no conocemos concientemente. Todo conocimiento está basado en la experiencia. El viaje interior de Piscis consiste en concientemente despertar y permanecer despierto a las dimensiones más profundas de la realidad cósmica.


SIMBOLOGIA

Cada signo es un arquetipo del zodiaco que encarna una dualidad inherente. La odisea espiritual de cada arquetipo es el sendero que nos llevará a la resolución de la dualidad de la mente y a la unidad de la personalidad con el Alma.

El símbolo de Piscis son dos peces que persiguen la cola del otro. Los dos peces están conectados por un cordel plateado. El jeroglífico astrológico de Piscis consiste en dos círculos parciales conectados por una línea recta. Tanto el pescado como el jeroglífico reflejan la dualidad inherente de Piscis. Tanto la línea como el cordel plateado representan la conciencia. Para Piscis la resolución de la dualidad es encontrada en la conciencia de Dios. El cordel es el acorde del sonido no-manifiesto del corazón que une la personalidad con el Alma, la oscuridad con la Luz. Es a través de la respiración y el sonido de la respiración que este puente sobre el Arco Iris es a menudo cruzado. Con la conexión conciente a la respiración uno puede atravesar los distintos planos de conciencia y no perderse por el camino.[1]


EL SENDERO DE PISCIS HACIA LA LIBERACIÓN

El ansia por fundir la personalidad con el Alma es el tema principal de todos los signos del zodiaco. La resolución de esta dualidad básica tiene para el Pescado varios temas básicos[2]. A pesar de que los temas discutidos a continuación aproximadamente se asemejan a las tres fases de la evolución del Alma (adormecido, despertando y despierto), también se pueden manifestar de varias formas en cada fase.


ATADURAS Y CAPTIVIDAD

El Alma es aprisionada en el cuerpo humano y por ello no es totalmente libre para experimentar su naturaleza libre básica en la limitada dimensión física de la existencia. El entrar en un cuerpo humano es un sacrificio para el Alma. El tema del sacrificio está encriptado en la mentalidad de Piscis. El ansia de sacrificio y de "convertirse en santo e integro" es una fuerza motivadora que forma la base de la tendencia de Piscis hacia el martirio personal.

El Piscis adormecido sufrirá algún tipo de atadura emocional y probablemente también física, la cual será a menudo provocada por su necesidad de sacrificarse. A medida que Piscis despierta la presencia magnética de su Alma, experimenta más y más consuelo. Empieza a darse cuenta de que se supone que lo que debe sacrificar no es su bienestar personal, sino sus deseos basados en el ego, los cuales sólo lo hacen infeliz. Una vez que Piscis averigua que el objetivo de sacrificar su identidad limitada es el hacerle más libre y feliz, tiene mucha menos resistencia a dar el voto de confianza. Sólo cuando el Piscis despierto funde su conciencia con el Amor Universal, encontrará Piscis equilibrio emocional y armonía llena de júbilo[3].


RENUNCIA Y DESAPEGO

Durante la Era de Piscis la vida clerical de un monje o monja a menudo era el camino elegido para acercarse a las cualidades místicas del Alma y para convertirse en un vehículo del Amor Universal. El dolor auto-inflingido e incluso la mortificación del cuerpo eran considerados como parte necesaria de la auto-disciplina requerida para merecer la Gracia Divina.

Los Piscis adormecidos "a menudo son víctimas de actos auto-inducidos de sabotaje personal. A menudo crean esas series de circunstancias que dan lugar a la necesidad de desapego, renuncia y abandono" de la vida activa[4]. Intentan escapar a los problemas de la vida física a través del uso de drogas y otras substancias o hábitos personales adictivos.

Cada signo del zodiaco tiene un signo complementario que le ayuda a alcanzar la integridad. Piscis necesita la energía de consolidación de Virgo y sus poderes de discriminación y objetividad para transformar el ser inferior en el Ser superior de una forma sana y equilibrada.

El arquetipo de Piscis demuestra cómo el Alma encarnada, ejerciendo una función de unión entre Espíritu y materia, se sacrifica a sí mismo de forma temporal mudándose de la dimensión del Amor total de Dios al plano Terrestre, donde actúa de estación para la conexión Universal. La encarnación humana es el puente tanto para el descenso del Espíritu hacia la materia como para el ascenso de la materia en el espíritu[5]. El Alma proporciona a la materia la oportunidad de conocerse como una expresión singular de lo Divino y para conectar a su origen y propósito Divinos.

La bendición del Amor se experimenta tanto a través del descenso como a través del ascenso. Piscis debe lograr ambas cosas. Debe llegar aquí antes de irse. Y debe alejarse antes de llegar aquí. El desafío de Piscis consiste en averiguar dónde está y no liarse en medio de la corriente.

El servicio de Piscis a la humanidad consiste en enseñarnos el camino para unir nuestra Alma en Una Conciencia. Piscis simboliza "la oscura noche del Alma", la cual todos experimentamos en algún momento de nuestro viaje espiritual. Los devastadores sentimientos de separación y enajenación que se producen cuando tocamos fondo nos llevan a preguntarnos en nuestra desesperación, "¿Padre, Padre, por qué me habéis abandonado?" La pregunta que realmente deberíamos hacernos es por qué hemos abandonado nuestro propio Ser a través de la negación, drogas, alcohol, abuso sexual, intolerancia y decisiones destructivas. El ascenso de vuelta empieza en la cueva más profunda desde el momento en que estamos dispuestos a dirigir nuestras Almas hacia la Luz que dará término a la oscuridad.


AUTO-SACRIFICIO Y MUERTE

Piscis nos enseña que cuando el ser inferior es sacrificado, incluso a través de la muerte física, el Alma inmortal continua existiendo. Las pruebas y desafíos de Piscis invariablemente la llevan a la experiencia directa de su propia inmortalidad e identidad universal. La paz y el júbilo que Piscis ansía solamente son encontrados cuando experimenta la Gracia de conocer su propia Divinidad. El propósito de la vida de Piscis es la de cruzar el Puente del Arco Iris de la conciencia y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Piscis aprende y después enseña que debemos abandonar todos los deseos que crean dualidad en la mente y sufrimiento en el mundo para así poder mantener la experiencia Divina con lo Divino. Las ilusiones, glamour, actitudes presumidas, exclusividad de creencia (de hecho todo dogma) del tentador Neptuno deben ser abandonados para así poder adentrarse en el Mar de Amor de Neptuno.


LAS ERAS DE PISCIS Y ACUARIO

En la Era de Piscis la liberación vino a través de la crucifixión. De esta forma tan dolorosa el ego inferior se sacrificaba a sí mismo (y a veces incluso su cuerpo) a favor del Ser Superior.

Desafortunadamente (o no) uno tenía que abandonar este plano físico de existencia para poder alcanzar una unión mística con la Fuente Universal. Si la crucifixión se interpreta de forma simbólica, entonces la resurrección, resurgimiento y renacimiento en la Conciencia del Amor Divino resultaron en esta vida.

Durante la Era de Acuario la liberación se alcanza a través de la fusión de la conciencia individual con una conciencia trascendental de grupo. La iniciación tiene lugar concientemente y produce un Ser completamente individualizado cuyo corazón abierto le permite ser un vehículo para la iluminación individual, de grupo y colectiva[6]. Es a través de la expresión humana del Alma y la consiguiente disponibilidad de poder universal que la liberación es encarnada y dedicada para el bien común.

La diferencia básica es que en la Era de Piscis, la ruta era hacia arriba y hacia fuera. En la Era de Acuario la ruta es hacia abajo y hacia dentro.


SIGNOS DE AGUA

Las emociones y las motivaciones que fluyen debajo de la superficie de la conciencia son el territorio de los signos de agua; Cáncer, Escorpio y Piscis. Incluso en el mejor de los casos, este territorio líquido es bastante elusivo. El Pez adormecido no se da cuente de las frustraciones emocionales inconscientes de forman la base de sus acciones. El proceso de despertamiento comienza cuando se da cuenta de que está aislado y es emocionalmente vulnerable. Es la angustia y el dolor a nivel emocional lo que llevan al Pez a buscar un asesor,
terapeuta, un maestro y un sendero espiritual que le ayudarán a poner en orden su propia naturaleza sentimental[7].

La trilogía del Agua nos enseña a dominar nuestras emociones. Cáncer nos enseña a contener nuestra energía emocional y a crear un seguro hogar interior. Cáncer siempre es nuestro santuario personal y seguro. Escorpio nos enseña a enfrentarnos nuestros demonios escondidos y a entablar amistad con nuestro cuerpo emocional. Escorpio y Plutón siempre están disponibles para la consulta tanto si pedimos una como si no.

El último signo de Agua, Piscis nos enseña a cómo satisfacer nuestras necesidades emocionales encontrando la unidad dentro de nosotros mismos. Es cuando nos fundimos con la vida misma, no con otra persona, que nos liberamos. El matrimonio místico con el Amado es alcanzado a través del consentimiento, la rendición y la devoción.


FINALES Y PRINCIPIOS

Piscis encarna la última fase de la odisea humana. Tanto el principio como el final de la iniciación provienen de nuestro interior. El final es la disolución de la personalidad conscientemente construida como una identidad separada. El principio es el renacimiento en la conciencia universal. Para hacer esta transición de la identidad personal a la universal, Piscis debe hacerse conciente de la programación emocional que bloquea su regreso a su Fuente. Piscis se verá atraído a situaciones y obligado a aprender lecciones que le obligan a perder su identidad personal. Su iniciación requiere que muera para ser renacido en conciencia de grupo y universal.

Más sabio como resultado de las lecciones de la conciencia individual, Piscis debe retornar al mar de identidad indiferenciada. Para alcanzar la conciencia universal, Piscis debe recorrer el camino solo y rendirse al vasto, infinito y universal desconocido.

Piscis no es un tipo mundano. Su territorio es la realidad no-material y su viaje consiste en establecer una profunda relación con lo desconocido y aquello que no se puede ver. El Pescado no está sometido a las energías terrestres de la realidad exterior y física, sino a las energías ethéricas que disuelven y llevan a uno hacia dentro y hacia arriba a las realidades no-físicas. La odisea de Piscis está escondida de la vista. Sucede secretamente. Es su expresión interna lo que es transformado y cambiado.


EL MUNDO INTERIOR

La estrategias de defensa terrestres de auto-protección son inefectivas para el Pescado. Las tácticas exteriores normales sólo harán que se sienta más impotente e inefectivo.

La culpabilidad y el miedo indefinibles dominan la psique del inconsciente Pescado. No sabe por qué se siente culpable y no sabe de qué está intentando protegerse. El sentirse impotente cuando confronta estas emociones embriagadoras, hace que Piscis a menudo cree su propia enfermedad e intenta aliviar su dolor psíquico con drogas y alcohol. También puede que simplemente intente aislarse. Puede que intente compensar sus sentimientos de impotencia e intente demostrar que está en control de su vida. Puede ser que se pierda en las fantasías de su mente o esté descontroladamente apegado a sus ilusiones. Cualquiera que sea la vía de escape, la sensación de separación de la humanidad, él o ella misma y lo Divino persiste. Y
también lo hace su innegable atracción a los reinos interiores.

Cualquiera que sea las forma de poder personal y mecanismos de defensa en los que Piscis elija regocijarse, todos terminan agravando su sensación de impotencia. Piscis se ve obligado a derrumbar el andamiaje exterior y a aprender a depender y confiar en lo desconocido. Es a través de la contemplación interior como abrirá la puerta a la libertad. Tarde o temprano Piscis se da cuenta de que no tiene ninguna opción aparte de la de confrontar sus demonios internos, y arriesgarse a perder su identidad e individualidad rindiendo su propia voluntad a la voluntad Divina. Cuando es capaz de concientemente ser desapegado, el peor caos que temía revelará la lógica del Universo y el Plan Divino.


Continuará…



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[1] "Soul-centered Astrology", por Alan Oken, The Crossing Press, Freedom, CA, 1990, pag. 243
[2] Ibidem, pag 241-246
[3] Ibidem, pag. 241

[4] Ibidem, pag. 241
[5] Ibidem, pag. 242
[6] Ibidem, pag. 240
[7] "Saturn: A new look at an old devil", por Liz Green, Samuel Weiser, Inc, York Beach, Maine, 1976, pag. 17

1 comentario:

  1. Muchas gracias por esta publicación. Leer y releer será ahora la tarea para redescubrir como vivir. Namasté.

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