martes, 29 de enero de 2013

PREPARARNOS PARA EL INVIERNO



En la entrada de hoy hablaremos sobre el invierno y como prepáranos para vivirlo en armonía.




PREPARARNOS PARA EL INVIERNO


El frío del invierno ha llegado y con él una llamada que nos lleva a nuestro interior, que nos incita al descanso, a los alimentos que nos mantengan calientes, a la relajación y al sueño. Por algo es el periodo de hibernación de muchas especies del planeta. El invierno es una estación de reposo, la falta de luz nos afecta tanto a nivel energético como emocional ya que todos sentimos algún cambio de humor vinculado a la luz que recibimos. Pero vamos por partes;

Oficialmente en la península española hemos dado la bienvenida al solsticio de invierno de 2012-2013 el viernes 21 de diciembre a las 12h 12m hora oficial (según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional). Esta estación, la más corta del año, durará 88 días y 23 horas, y terminará el 20 de marzo de 2013 con el equinoccio de la primavera.

El inicio de las estaciones viene dado, por aquellos instantes en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol. En el caso del invierno, esta posición se da en el punto de la eclíptica en el que el Sol alcanza su posición más austral. El día que esto sucede, el Sol alcanza su máxima declinación Sur y durante varios días su altura máxima al mediodía no cambia, y por eso, a esta circunstancia se la llama también solsticio (Sol quieto) de invierno. En este instante en el hemisferio sur se inicia el verano.

El día del solsticio de invierno corresponde al de menor duración del año. Alrededor de esta fecha se encuentran el día en que el Sol sale más tarde y aquél en que se pone más pronto. Así durante los días invernales las temperaturas son más bajas y hay menos horas de luz solar. Estas características se acentúan a medida que nos alejamos de los trópicos y nos acercamos a los círculos polares.

En algunas regiones del planeta, según su latitud, altitud y determinadas condiciones meteorológicas, se puede observar la caída de nieve.

Ahora bien, entrando en territorio más sensitivo, podemos decir que el invierno es también una estación muy emotiva y orientada hacia la búsqueda del calor interior. Es también, como comentábamos al inicio, el momento del descanso, buenos alimentos, relajación y sueño.

El invierno se asocia con la oscuridad, con lo profundo e íntimo. Hay menos horas de luz solar. Es una época lunar, de frío. Así pues la oscuridad, lo profundo, lo interior, las emociones; son algunas de las características que surgen en el invierno, generando miedos. Se hace referencia a la mayor oscuridad, a la necesidad de concentrar las energías hacia el interior: La naturaleza se despoja de todo lo externo, hojas y flores, mientras que la savia sigue corriendo en su interior y en las profundidades de la tierra (raíces y semillas).  Es momento de mantener la energía y lucidez para luego, recibir a la primavera. 

De acuerdo con el sistema chino, el poder del invierno es profundo y es yin, (femenino) su elemento es el agua, y sus órganos son los riñones y la vejiga.

Así como su elemento es el agua, el invierno está relacionado con las emociones en general, pero el desequilibrio emocional específico asociado con este elemento es el miedo; y así mismo, el miedo puede dañar la vejiga o los riñones. Y aunque el miedo es capaz de bloquear la expresión del amor, el amor y la fe pueden transmutarlo.

Es un tiempo de conservar la energía, y las cualidades de la compasión, el entendimiento y la respuesta a las necesidades y sentimientos de los demás consideradas como cualidades femeninas y maternales, (cualidades yin) que son también características del elemento agua.

Sus órganos (riñones y vejiga) determinan los equilibrios del agua, los minerales y la base ácida del cuerpo, al filtrar la sangre, fabricar la orina y eliminar las sustancias innecesarias.

Los riñones controlan la fuerza de la vida; la vitalidad y longevidad está almacenada en los riñones, siendo visible externamente por la chispa o brillo de nuestros ojos.

Según la medicina china tradicional, los problemas de la audición pueden ser un reflejo de la desarmonía del elemento agua.

Los riñones gobiernan el almacenamiento de fuerza de vida también en los huesos y la médula. Las personas con problemas óseos pueden tener un desequilibrio de agua.

El elemento agua está también relacionado energéticamente con el segundo chakra, y físicamente con los órganos genitales reproductores y funciones sexuales, sobre los orificios uretrales y anales y, también está relacionada con las secreciones sexuales y urinarias. Algunos problemas como la impotencia o la infertilidad, tienen su origen en un desequilibrio del elemento agua.


Ahora hablemos de la alimentación durante el invierno. La dieta debe estar basada en alimentos que produzcan calor. Así, comeremos más cereales, menos fruta, muchas verduras al vapor o al horno, sopas de vegetales y raíces como zanahorias, nabos, cebollas, y patatas; también el ajo y la raíz de jengibre y el pimentón, aportarán calor al cuerpo.

Los cereales integrales cocidos son básicos en la dieta invernal, son un buen combustible para el cuerpo y resultan indispensables para los intestinos y para la eliminación. El mijo, arroz moreno, cebada o avena son buenos calentadores del cuerpo. También las legumbres (judías, lentejas, garbanzos, habas...)

Los frutos secos como nueces, castañas y almendras son recomendables en invierno.

La soja, una de las proteínas vegetales más completas, es un buen alimento, ya sea en brotes germinados, o cocida, o en tofu.

En la alimentación, el elemento agua también nos lleva al mar y sus nutrientes, como la sal (sales minerales), el pescado fresco (en caso de consumir carne), y las algas ricas en vitaminas y minerales. El gusto salado es el que predomina en invierno. La sal hay que tomarla con moderación, sobre todo las personas hipertensas.

Y aunque el descanso es necesario, no debemos descuidar nuestro cuerpo. Los movimientos armoniosos y globales  nos proporcionarán una sensación de energía renovada. Por ello el yoga es un gran aliado en invierno ya que además de otorgarle movimiento armónico a tu cuerpo, ayuda a liberar en el organismo las endorfinas, sustancias químicas, que levantan el ánimo y calman los dolores, y a equilibrar otros neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la norepinefrina, que combaten la depresión.

Con respecto a nuestra práctica de Kundalini yoga, las kriyas que van muy bien en esta época son por supuesto las que trabajan con los riñones y la vejiga como “Serie para el estrés, las suprarrenales y los riñones”, o bien las que eliminan el miedo, o las que trabajan con la energía solar en el cuerpo, como “Surya Kriya”, en adhara yoga, iremos realizando algunas de estas kriyas durante esta estación.


Como hemos comentado ya en este blog, somos parte de un todo, y para sentir esta pertenencia, es fundamental tomar conciencia de los ciclos de los cuales formamos parte y alinearnos con ellos, cómo lo son los ciclos de la tierra.

Y sentir esta pertenencia nos lleva sabiamente, a tomar lo que la vida nos ha traído, aceptar sus enseñanzas y deshacernos de lo superfluo. Aprovechemos las energías propias de cada estación, para ser y estar compatibles con nuestro contexto, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestros estados emocionales. El Yoga es un medio muy eficaz para escuchar no sólo lo que el cuerpo dice, sino para escuchar nuestra propia esencia, la esencia que la Naturaleza asume como parte de ella.

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