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EL PASEO EN EL CAMINO DE RONDA DETALLADO:

Comienza en Torre Valentina, de Sant Antoni de Calonge, hasta la primera cala de Plajta d’Aro, la preciosa Cala BelladonaEl trayecto es fácil, con algunos tramos bien acondicionados, protegidos con barandillas y escaleras bastante cómodas, otros tramos, se muestran mimetizados con el entorno natural que visitamos. En total resultan algo más de 4 km. de ida y vuelta, aproximadamente unos 90 minutos, en los que gozaremos de preciosas vistas y de calas con impresionantes vistas, calificadas por muchos como una de las zonas más bellas del litoral de la Costa Brava.

 

Esta parte del camino de ronda bordea en todo momento el mar, enlazando unas calas con otras, unas veces a través de la misma arena, otras bajo el cobijo de los pinos y de la abundante vegetación mediterránea.

Nuestra primera visita será a tres calas pequeñas, que no cuentan con servicios y apenas con arena, a las que podremos descender a través del tramo de escaleras de cada una de ellas, son la Cala del Racó dels Homes, la Cala del Racó de les Dones y la Cala dels Capellans.

Proseguimos nuestro camino hasta llegar a la Cala dels Musclos, situada justo delante de la Roca dels Musclos, conocida así por la gran cantidad de mejillones que se crían entre su composición rocosa. Situada bajo la Torre dels Perpinyà (otra construcción fortificada que se levantaba junto a las casas situadas próximas al mar, donde su habitantes y sus riquezas se recluían como protección ante los ataques de piratas) encontraremos la Cala de l’Embarcador, con su propio muelle particular.

Para continuar nuestro trayecto, tenemos que superar un tramo de escaleras que bordea una edificación privada, tras el cual, volveremos a salir a la línea de la costa, en concreto en la Cala de Roques Planes, un solarium natural confeccionado con rocas caprichosas, planas, algunas incluso de gran tamaño, en la que los amantes del nudismo tienen su morada. Sus aguas cristalinas y los recovecos que le otorgan una completa intimidad entre pinos y rocas, acaban convirtiéndola en una joya para los amantes del sol.

Continuaremos en dirección a Platja d’Aro hasta encontrarnos con la siguiente cala, la preciosa playa de la Roca del Paller , este punto puede ser excelente para hacer un alto para refrescaros en estas aguas cristalinas o proseguir hasta la Cala dels Esculls, cuyos arrecifes nos ofrecen mucha vida submarina, pero sobre los que debemos poner especial atención para no dañarnos con las rocas.

La siguiente cala es la Cala del Forn, que dependiendo de la cantidad de arena que haya arrastrado el mar en el último año, nos permitirá seguir el trayecto caminando por la arena hasta la Platja de Can Cristus, o nos obligará a atravesarla a través del túnel que hay perforado en la roca y que divide a ambas playas.

Los siguientes 400m de playa se reparten entre la Platja Can Cristus y la Platja de Ses Torretes, claramente diferenciadas por una formación rocosa. Ambas son playas de arena gruesa, más extensas que las anteriores y con una alta ocupación de turistas en los meses de verano debido a la diversa oferta de campings que se sitúan muy próximos, eso si, hay todos los servicios, chiringuitos, duchas, wc…

Queda poco para completar la ruta, iniciamos ahora un tramo de pasarelas metálicas, bordeando el salvaje, caprichoso y pintoresco litoral, desde donde apreciamos una formación de rocas rojizas, coronada con algunos pinos, conocida como el Cap Roig (no confundir con el de Calella de Palafrugell) que permanece unida a la costa gracias a los movimientos de arena.

Tras dejar atrás el Cap Roig, llegamos finalmente a nuestro destino, la Cala Belladona, la primera cala que pertenece a Platja d’Aro, que con unos 115 m. de arena gruesa, estupenda para relajarse.

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